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Por qué pienso que ganará Carlos Calleja

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Kalena de Velado / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Estoy convencida de que el próximo presidente de El Salvador será Carlos Calleja. Fundamento este pronóstico en varias razones: la primera para creer en el triunfo de Carlos y su compañera de fórmula, Carmen Aída, es que ambos son el resultado de la apertura, transformación y reinvención del partido ARENA.

Instituto político que inició un proceso de reorganización en el año 2009, cuando perdió las elecciones tras cuatro periodos al frente del gobierno, en los cuales el progreso socioeconómico nacional fue palpable, tal como lo señalan los indicadores de organismos internacionales. La ARENA de hoy, una organización moderna que representa a más de la mitad de la población salvadoreña, si tomamos en cuenta la población que vive en los municipios gobernados por ARENA, y ya no digamos al considerar la alianza conformada con PCN y PDC, demuestra una gran fuerza territorial.

La segunda razón es que la sociedad civil siempre ha votado con sensatez, ya cuenta con la vivencia en carne propia de dos gobiernos del FMLN y sus aliados (GANA y Nuevas Ideas). Es la hora de preguntarse: ¿Estoy mejor que antes? ¿Han sabido administrar la cosa pública? ¿Tienen mejores oportunidades de trabajo mis hijos?

La tercera es que tengo confianza en que a medida que se acerca la fecha de las elecciones presidenciales, el diálogo intergeneracional, tanto en el "social media" (las redes sociales como Twitter y Facebook, etcétera) como en las conversaciones cara a cara, se profundizarán sobre la importancia de ejercer el derecho a votar como herramienta eficaz para fortalecer, defender y mejorar nuestra joven democracia.

Una cuarta es que considero que quien mejor puede liderar un equipo de talentosos funcionarios es la fórmula Carlos y Carmen Aída, porque se complementan en sus fortalezas, han demostrado que están comprometidos con un futuro de paz y oportunidades de prosperar y salir de la pobreza, con trabajos decentes, educación de calidad y un gobierno transparente.

Comprendo cómo se ha vuelto de difícil e impredecible la tarea de tomar el pulso al comportamiento de los votantes, ejemplos recientes: la inesperada derrota de Hillary Clinton y el inesperado gane del presidente Macron en Francia, demostrando que un líder con propuestas puede frenar la ola mundial de descontento e indignación contra la clase política. Solo Dios es el dueño de la Historia, nada se puede afirmar con certeza ni nadie tiene una bola de cristal para saber qué pasará adelante. El destino está en manos de cada persona, y cada nación tiene los políticos y funcionarios que se merece. Consecuentemente, nunca como antes en el pasado, el futuro ahora está en manos de la sociedad civil, que a estas alturas del partido ya debería reconocer cuáles son los políticos que quieren hacer una diferencia, una política con transparencia, como la gente espera. Preguntemos qué clase de país debemos construir para evitar que los papás y mamás con sus hijos quieran emigrar. Pienso que es el que Carlos y Carmen Aída nos hacen soñar.

Me siento optimista y con la frente en alto porque sé que los salvadoreños votan con sabiduría. Y soy positiva, aunque me hace sufrir ver cómo ha bajado la calidad de vida de las familias con este Gobierno. Evitemos sustituir la razón por el voluntarismo, el argumento por el capricho y la fuerza, o la comunicación por la dictadura. "La verdad, venga de donde venga, es del Espíritu Santo". (Tomás de Aquino).

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