¿Por qué se supervisa?

Este es un tema que he desarrollado en más de una oportunidad como catarsis de afectado y como intento de apoyo a los consumidores, supuestamente protegidos por entidades que se encargan de velar por los intereses de un cliente de un servicio que adquieren o reciben de terceros.

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Rafael Rodríguez Loucel / Decano de la Facultad de Maestrías, UTEC

Rafael Rodríguez Loucel / Decano de la Facultad de Maestrías, UTEC

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Se trata de supervisar que los bienes y servicios, tanto en cantidad como en calidad, responden a lo efectivamente ofertado y esperado por el cliente. Entes supervisores gubernamentales garantizan la calidad del servicio ofrecido por el ofertante en procura de proteger al consumidor. En efecto, existe una ley de protección al consumidor que “vela por el cumplimiento a las normas obligatorias de seguridad, información, etiquetado, calidad, pesos y medidas de los bienes que se comercializan en el mercado”.

La supervisión gubernamental engloba aquellas ofertas y demandas que están sujetas a la supervisión para proteger al consumidor de no recibir una sobrecarga financiera, un producto adulterado, una medicina vencida o falta de prevención al recetar sin investigar efectos colaterales de medicamentos que pueden ocasionar hasta la muerte de un paciente.

En materia de servicios aéreos las quejas son frecuentes: sobreventa, atrasos, pérdida de conexiones, cambios imprevistos en la hora de partida, alzas del costo del viaje, alzas sustanciales en tarifas por temporadas, imprevistos de toda índole, incomodidades y hacinamientos que asemejan a un aeroplano con un autobús volador. Lo toma o lo deja le dicen en las terminales. Recargos por todo. Se ofrece a un precio y efectivamente se cobra otro, resultando así una gama de tarifas mentirosas.

En los servicios médicos existen otra cantidad de anomalías, partiendo del profesional recetario, visitador médico, laboratorios y al final el paciente que tiene que engullir lo que le prescriben con una fe confiada, sin pensar en los efectos secundarios o la incompatibilidad con otros medicamentos. Estos son temas sensibles, como lo fue el que escribí sobre la cuestionada y pésima atención a los pacientes en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y del cual recibí agradecimientos y comentarios favorables de lectores que se autodenominaron los sin voz.

Sin embargo, estos temas a pesar de que son anomalías de siempre, están, hoy por hoy, fuera de agenda y lo que está de moda es la sobrevivencia país, el TPS, sobrenombres que ha recibido el país recientemente, posible incremento de lo que abunda en El Salvador: población, la reciente aprobación del Presupuesto General de la Nación; otra vez las próximas elecciones y nuevos ansiosos de poder, a pesar de que al país lo que le es absolutamente urgente es paz, abolición de la violencia, productividad, educación, cultura, salud y muchas cosas más.

Se interrumpe este tema para retomarlo “en un futuro más oportuno”.

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