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Preguntas que necesitan respuesta

El Salvador saldrá adelante en la medida que la ciudadanía haga escuchar su voz de forma constructiva.
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La interrogante es si los gobernantes tienen la sabiduría y madurez requerida para dialogar, conciliar y actuar pronto. En este sentido, el círculo académico y la sociedad civil organizada pueden contribuir significativamente para que los tomadores de decisión conozcan y entiendan mejor la realidad nacional. A continuación se presentan cinco preguntas que se hacen los salvadoreños y que necesitan respuesta.

Pregunta 1. ¿Es la pobreza una causa determinante de la espiral de violencia delincuencial en El Salvador? Esta respuesta es vital porque de ser negativa se concluiría que el combate a la pobreza no es prioritario en el corto plazo. Ejemplo a considerar: los departamentos de Cabañas, Morazán y Chalatenango tienen altos niveles de pobreza extrema e índices de homicidios relativamente bajos. Consiguientemente y dada la complejidad del problema, el gobierno podría invitar a la UCA, UES, UFG, UTEC y otras instituciones a formar un equipo de trabajo para identificar las causas-raíz y establecer la relación entre pobreza y violencia delincuencial.

Pregunta 2. ¿Hay “guerra social” en El Salvador? El país ha transitado de la violencia política (siglo XX) a la violencia social (siglo XXI). Asimismo, el triángulo antidemocrático (criminalidad, corrupción e impunidad) pareciera estarse consolidando. Dos hechos así lo indican: (1) la pérdida estatal del control territorial y (2) la penetración del crimen organizado en esferas estatales, empresariales y comunitarias. Consecuentemente y dada la alarmante inseguridad, el gobierno podría invitar a FESPAD, FLACSO, FUNDAUNGO, FUNDE y FUSADES a formar un equipo de trabajo para definir y tipificar el problema que agobia a todos los salvadoreños.

Pregunta 3. ¿Por qué aumenta la distancia entre gobernados y gobernantes? Los salvadoreños saben el significado del autoritarismo (1931-1979), del reformismo con violencia política (1980-88), del neoliberalismo (1989-2009) y del neoestatismo (de 2009 a la fecha). Es decir, los cuzcatlecos han probado de todo y las cosas no han cambiado satisfactoriamente. Prueba de ello es que miles de connacionales están cansados de tantas promesas incumplidas e inconformes con la criminalidad y la falta de trabajo decente. Crece, entonces, el número de compatriotas que consideran un error dejar el país en manos únicamente de los partidos políticos.

Pregunta 4. ¿Es viable un plan de país? Los neoliberales idolatran al mercado y los neoestatistas responsabilizan al mercado de ser el causante de todos los males. El común denominador de ambas corrientes es que minimizan la participación ciudadana. Por ello, urge que la ciudadanía fortalezca su organización y luche democráticamente por sus derechos e intereses. En este contexto, los partidos tienen la oportunidad de girar hacia el “centro político” y propiciar un entendimiento básico. Si esto sucede, habrá plan de país.

Pregunta 5. ¿Cuál es la mayor amenaza para El Salvador? Los partidos políticos atraviesan por una crisis de credibilidad y la población vive angustiada por la violencia delincuencial y el auge de la economía criminal (prostitución, venta de drogas, comercio de personas y armas, lavado de dinero, extorsión y contrabando). Frente a tan delicada situación, los gobernantes saben que necesitan sumar voluntades y esfuerzos para lograr la paz social y que de no hacerlo, el país caerá en la anarquía y colapsará la naciente democracia.

Tags:

  • sociedad civil
  • pobreza
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