Preguntas y advertencias

A marzo de 2018 la Asamblea Legislativa tuvo empleados a dos mil trescientos ochenta y dos (2,382) personas con un presupuesto de casi 3 millones de dólares para salarios.
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Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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El promedio de empleados por diputado fue de 28. El personal de la Junta Directiva e institucional es de 1,427 (60 %). Cada directivo 2015-2018 tuvo 102 empleados promedio. Novecientos cincuenta y cinco (40 %) empleados trabajan para partidos políticos: ARENA tiene al 35 %, GANA tiene el 28 %, el FMLN tiene el 19 %, el PCN el 15 % y el PDC el 4 %. ¿Tienen manual de puestos y funciones? ¿Tienen proceso de selección de personal?

Si la Junta Directiva 2018-2021 mantiene el personal contratado a marzo, cada diputado directivo tendrá 130 empleados promedio. Si los partidos mantienen su personal, durante la gestión 2018-2021 cada diputado de ARENA tendrá 9 empleados promedio y el del FMLN tendrá 8 empleados. Cada diputado de GANA tendrá 24 empleados promedio, el del PCN tendrá 17 y el del PDC tendrá 13. ¿Qué justifican estos empleos? ¿Qué criterios tienen para la contratación? ¿Cómo evalúan el rendimiento?

Según información difundida, la Junta Directiva y los 1,427 empleados están ubicados en 3 pisos del edificio de la Asamblea Legislativa. Lo que sobra es para los 73 diputados restantes. Con esa desproporción, cualquiera pregunta ¿qué criterios tienen para la organización del espacio disponible? Sin organización espacial, ninguna infraestructura es suficiente para burocracias crecientes. Van a construir otro edificio ¿cuáles serán los criterios de asignación y utilización de espacios?

¿Y las alianzas partidarias? Se escucha una y otra opinión y crítica. Los resultados del 4 de marzo confirman que el FMLN es la segunda fuerza político-partidaria. Su peso ha sido creciente y sostenido desde 1994. En la gestión 2018-2021, ARENA se quedó con 37 diputados y el FMLN con 23. Juntos suman 60 votos, los necesarios para tomar las decisiones trascendentales en la vida institucional. Tienen agenda con temas comunes. Basta con leer la oferta legislativa 2018-2021 para reconocerlo. Tienen la mayoría calificada para las decisiones trascendentales. Y tienen la oportunidad de ejercitar su inteligencia emocional para dar ejemplo de madurez política.

Los dos partidos, ARENA y el FMLN, tienen el 89 % de los diputados que llegaron a la legislatura por cociente. Y los dos tienen el 51 % de los diputados que llegaron por residuo. Otros partidos tienen diputados por puro conteo de residuos. El 82 % de los diputados de GANA llegaron por residuo, el 71 % de los diputados del PCN llegaron por residuo y el 67 % de diputados de PDC son residuos. En ese cuerpo colegiado compuesto por diputados de cociente y residuo, puede esperarse que la agenda, la negociación y los acuerdos sean liderados por las dos fuerzas con mayor representación dentro del gobierno. ¿Es mucho pedir?

Los dos partidos con mayor representación y legitimidad en el país deben tomar conciencia del descontento popular hacia los partidos políticos y la desconfianza bien ganada de los liderazgos partidarios. Sus dirigencias deben tomar conciencia del riesgo que representan los movimientos antisistema partidario, para nuestra democracia. La gente no se siente representada y es presa fácil de esos movimientos que canalizan el descontento popular. Hay ejemplos en el vecindario que advierten los peligros. La tarea es de los 84, pero de manera particular, de los 60 votos que suman los diputados del FMLN y de ARENA.

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