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Preocupante patrón de intolerancia

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Roberto Rubio-Fabián / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Cuando las instituciones funcionan, incomodan a los acostumbrados a torcer la ley, ejercer el autoritarismo y realizar prácticas corruptas. Hemos vivido varios episodios al respecto: el decreto 743, el intento frustrado de imposición del presidente de la CSJ, el bloqueo al trabajo de un magistrado para difundir la Constitución, el debilitamiento de la Sección de Probidad y del Instituto de Acceso a la Información, etcétera.

A pesar de ello, la institucionalidad del país no fue quebrada. Los protagonistas incómodos ante el proceder institucional terminaron aceptando a regañadientes las reglas del juego. El sistema político, con todas sus deficiencias y perversidades, así como los últimos gobiernos, terminaron respetando las decisiones institucionales. El presidente Sánchez Cerén y los dirigentes del partido, aunque incómodos y en desacuerdo con muchas resoluciones de la Sala de lo Constitucional (SC) e investigaciones/acciones de la Fiscalía, las terminaron, en general, acatando. Al final, gran parte de la institucionalidad democrática no fue subsumida a los intereses del poder de turno. De hecho, desde aquellos tristes episodios de anulación/control de la SC, no tuvimos mayores sobresaltos y "asaltos" institucionales. El todavía frágil proceso democrático terminó más o menos asentándose.

Pero esto no está para nada garantizado. Al respecto, preocupa de sobremanera el patrón de comportamiento que ha venido manifestando el candidato Bukele, emitiendo peligrosas señales de intolerancia, las cuales podrían colocarse más allá de las fronteras de los episodios que hemos vivido. Una zona donde no solo se es intolerante ante una que otra institución incómoda, tal como lo han hecho los partidos en el poder, sino donde se ejerce una agresiva/amenazante intolerancia para anular toda institucionalidad democrática que no va acorde a sus intereses personales y políticos.

Ese peligroso y antidemocrático comportamiento lo hemos visto cuando amenazó a la SC y al TSE si fallaban contra la inscripción de su partido, o a la fiscalía cuando anunció que investigaría el caso del "troll center", o cuando amenazó que marcharía con el ejército y la policía hacia la Asamblea Legislativa si no aprobaran incrementos presupuestarios a la Universidad, o más reciente, cuando ante un rumor que no resultó cierto, incita a sus seguidores a tomarse por la fuerza el TSE.

Ahora que no tiene el poder de la presidencia, ni la comandancia de la Fuerza Armada o el control de la PNC ¿qué podemos esperar cuando lo tenga? ¿Qué podemos esperar de un gobernante de tal talante autoritario e intolerante cuando sienta en sus primeros años que no tiene a su favor la Asamblea, la CSJ, la Corte de Cuentas o la Fiscalía? La tentación de anular la institucionalidad democrática es grande.

Por tal razón preocupa que en el entorno Bukele se esté hablando de la refundación del Estado, tal como lo comenzaron palabreando los dictadores. Lo que llevó a estos a impulsar referéndums y convocar constituyentes a la medida. Todo ello con el fin de asegurar su reelección y permanencia en el poder, la anulación de toda oposición política, ciudadana o mediática, la disolución del aparato legislativo y de las cortes de justicia.

En fin, mucha sangre ha costado esta incipiente y todavía deficiente democracia, donde a pesar de todo, hemos tenido importantes avances en el ejercicio de los contrapesos del poder y en el combate a la corrupción e impunidad. Mucho preocupa por tanto ese patrón de intolerancia que termine acabando lo poco logrado.

Tags:

  • decreto 743
  • institucionalidad
  • Bukele
  • troll center
  • intolerancia

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