Lo más visto

Más de Opinión

Presidente Trump...

Lo que sí ya sabemos es que si no logra acuerdos adentro y afuera, no podrá gobernar, llevando a problemas crecientes a Estados Unidos y al mundo entero.
Enlace copiado
Presidente Trump...

Presidente Trump...

Presidente Trump...

Presidente Trump...

Enlace copiado
En mi columna sobre Trump hace 6 meses afirmé: “Mientras los demócratas se unificarán en torno a Clinton, los republicanos se dividirán aún más con Trump. Y los grandes poderes económicos, financieros y mediáticos contribuirán a su derrota. Hillary Clinton ganará y evitará que Estados Unidos y el mundo padezcan las consecuencias de semejante amenaza en la Casa Blanca”. La primera parte del párrafo fue correcta, la segunda, equivocada. En este primer día como presidente electo tenemos algunas hipótesis y más preguntas que respuestas.

Trump insultó a inmigrantes, a mexicanos y a otras razas del género humano, a mujeres y a discapacitados, a venerados líderes de la guerra y la política. A Clinton la apoyaron los populares presidente Obama y su esposa, Michelle; Bill, su popular esposo expresidente; su rival y complemento demócrata Bernie Sanders y por un amplio elenco de luminarias políticas, artistas y músicos a lo largo y ancho del país. Trump peleó solo contra todos los poderes y estrellas al mismo tiempo. Generó inmensas dudas sobre su capacidad y carácter, pero también esperanza en lo más importante que deseaban la mitad de los votantes, el cambio, no obstante semejante riesgo. La mitad de la gente lo identificó con el cambio, ganando, sin deberle nada a nadie.

Pero Hillary Clinton logró más votos que Trump ganando el voto popular y perdiendo en la votación del Colegio Electoral que es el decisivo para elegir al presidente. El reconocido cineasta y luchador social Michael Moore afirmó: “Si usted se despertó esta mañana pensando que vive en un país fracasado, no es cierto. La mayoría de sus compatriotas norteamericanos querían a Hillary, no a Trump. La única razón por la que él es presidente es debido a un extraño, una demencial idea del siglo XVIII llamada Colegio Electoral. Hasta que lo cambiemos, continuaremos teniendo presidentes que no elegimos y no queremos. Usted vive en un país donde la mayoría de sus ciudadanos dijeron que creen que hay cambio climático, que las mujeres deben de ser pagadas con el mismo salario que los hombres, quieren una educación universitaria libre de deudas, no quieren que invadamos países extranjeros, quieren un alza en el salario mínimo y quieren un sistema universal de salud pública. Vivimos en un país donde la mayoría está de acuerdo con la posición ‘liberal’. Solo nos hace falta el liderazgo liberal para hacerlo posible”.

Trump y los conservadores republicanos controlarán el Poder Ejecutivo y Legislativo, y lograrán la mayoría de la Corte Suprema de Justicia con profundas repercusiones para desmantelar la agenda progresista legada por los Clinton y Obama. Para intentarlo en una democracia constitucional como la de Estados Unidos, Trump tendría que convertirse en concertador y político, dejando de actuar como patrón autoritario que le da órdenes a sus empleados. Deberá controlar y administrar su carácter irascible y estudiar los complejos expedientes de la política nacional e internacional. Para eso tendría que reinventarse, abandonar su ilimitado ego y buena parte de su esencia e identidad. Él nunca abordó ningún tema con mínimo de seriedad, nunca nos habló de ninguna política pública. Nunca demostró interés alguno por la sustancia de nada, sustituyéndola por insultos y mentiras a diestra y siniestra. Y recordemos, que sus principales peleas y contradicciones fueron tanto con demócratas como con sus “hermanos” republicanos.

El Ku-Klux-Klan lo endosó públicamente que con los populistas, matones y autoritarios del mundo entero están ya celebrando su victoria. La sensibilidad, preocupación sobre los derechos humanos, verá retrocesos en el mundo entero, particularmente en aquellos grandes poderes. El “real politique” tendrá un espacio mayor animado por generales que consideran sobre extendido el poder político-militar estadounidense. ¿Retrocederá el exitoso acuerdo con Irán de uso pacífico de la energía nuclear? ¿Abandonará las legítimas preocupaciones y política de su antecesor sobre la brutal represión de Assad en Siria? ¿Abandonará la idea de un Estado palestino que asegure al mismo tiempo la seguridad del Estado de Israel? ¿Renegociará las contribuciones financieras con los aliados de Estados Unidos en Asia y en la Alianza Atlántica?

Y en Latinoamérica, ¿continuará el proceso de normalización diplomática con Cuba y su integración a la economía internacional? ¿Apoyará la conclusión del proceso de paz en Colombia? ¿Abandonará la construcción de “La Pared” en la frontera con México, a cambio de retroceder la política migratoria? Muchas preocupaciones existen sobre lo que será su política migratoria y de seguridad con el Triángulo Norte de Centroamérica. ¿Pondrá nuevas condicionalidades que lo inviabilicen?

Lo que sí ya sabemos es que si no logra acuerdos, adentro y afuera, no podrá gobernar, llevando a problemas crecientes a Estados Unidos y al mundo entero.

Lee también

Comentarios