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Presidente del TSE: ¿Autoridad electoral o activista político?

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Por el Imperio del DerechoLa semana pasada vimos, con ocasión de la convocatoria a elecciones por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la cual marca el inicio del próximo proceso electoral 2018, que el presidente del TSE aprovechó la oportunidad para atacar injustificadamente a la Sala de lo Constitucional, en lugar de animar a la ciudadanía a confiar en la transparencia del proceso, por los enormes esfuerzos que se supone el organismo electoral estaría realizando para sacar adelante el evento electoral, a pesar de las grandes limitantes de recursos en su presupuesto.

Tampoco aprovechó para invitar a la ciudadanía a informarse, e integrarse en los organismos electorales temporales, en caso que los partidos políticos no cubran con la nómina de ciudadanos no afiliados partidarios que deben aportar.

Y mucho menos hizo un llamado a los partidos políticos a cumplir la sentencia 43-2013 de la Sala, quien recientemente, ante el incumplimiento de la misma por parte de los partidos, le indicó al TSE abstenerse de entregarles cualquier suma de dinero en concepto de deuda política para las elecciones de 2018, si persiste la falta de revelación completa de sus donantes en los procesos de elección 2014 y 2015; resolución en la que también se dispuso al TSE, que debía valorar y decidir la inscripción o no para las próximas elecciones legislativas y municipales, de los candidatos de los partidos que no rindan cuenta de dicho financiamiento.

En su diatriba, les llamó “cuatro creativos” –sabemos a quiénes se refiere– culpándoles de modificar el sistema electoral con sentencias, mostrando así su rechazo a la apertura democrática y deber de transparencia en el financiamiento de los partidos, que de las sentencias de la Sala ha emanado, y por ello tenemos ahora participación de candidatos no partidarios, voto por rostro y preferente, voto cruzado, etcétera, que aunque no negamos, esto último complejiza más el proceso, hay sin duda maneras de resolverlo a través de tecnología, que se ha negado a aceptar.

Con esto, el presidente Olivo parece olvidar que no es la Sala la que oficiosamente ha resuelto lo que a él tanto le molesta, sino que han sido ciudadanos que en el libre ejercicio de su derecho han acudido a la Sala, promoviendo demandas que derivaron en esas resoluciones, que han motivado parte de los cambios legislativos que ahora tenemos tanto en el proceso electoral como en regulación de los partidos políticos.

No es entonces, “un gobierno de los jueces” sino el legítimo derecho ciudadano a acceder a la justicia constitucional, la que ha obtenido justa respuesta por parte de jueces notables, lo que ha generado los cambios que ahora el presidente del TSE reprocha, llamando incluso morbo, al derecho a conocer resultados electorales ágiles el día de la elección.

Lo que pedimos es que el presidente del TSE cumpla con sus obligaciones, permita a los demás magistrados cumplir con las propias, y juntos se esfuercen por conseguir un presupuesto extraordinario para 2018, en el que sea posible evitar los problemas de 2015. Deben esforzarse por ofrecernos a los ciudadanos soluciones inteligentes, que garanticen cumplir la tarea encomendada, en un proceso en que se respete la voluntad popular. El presidente del TSE debe dejar de parecer un activista más ante el electorado.

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