Prevenir la violencia no puede ser excusa para hacer peligrar la libertad de expresión

En estos días hay en nuestro país un nuevo signo de peligro para dicha libertad, representado por el proyecto de una ley referida al Sistema Nacional de Prevención de Violencia (SINAPREV). Aunque dentro de dicho proyecto todo se presenta de forma inofensiva, en realidad, de ser aprobada conforme al texto que ha circulado, se abriría en los hechos un espacio para la arbitrariedad en el tratamiento de la labor de los medios de comunicación.
Enlace copiado
Enlace copiado
Las libertades públicas están siempre expuestas a ser invadidas o coartadas por los intereses del poder, que nunca dejan de querer supeditarlo todo a sus tentaciones de hegemonía. En el caso de la libertad de expresión y de la libertad de prensa, tales tentaciones se hacen sentir de todas las formas imaginables, a veces de manera francamente abierta pero casi siempre con subterfugios encubridores. La tendencia populista que abanderan varios gobiernos latinoamericanos, bajo el mando del chavismo que despilfarró enormes cantidades de recursos para ganar un liderazgo regional artificioso y perverso, ha sido y en buena medida sigue siendo el riesgo mayor para las libertades en esta época. Hoy el chavismo y sus congéneres están padeciendo los estragos de su propia inviabilidad, pero los vicios se mantienen en pie, y una de las principales víctimas de ello es la libertad de expresión en todas sus modalidades.

En estos días hay en nuestro país un nuevo signo de peligro para dicha libertad, representado por el proyecto de una ley referida al Sistema Nacional de Prevención de Violencia (SINAPREV). Aunque dentro de dicho proyecto todo se presenta de forma inofensiva, en realidad, de ser aprobada conforme al texto que ha circulado, se abriría en los hechos un espacio para la arbitrariedad en el tratamiento de la labor de los medios de comunicación, ya que lo que ahí se denomina “autorregulación” en verdad conduciría al monitoreo institucional, con todo lo que eso puede acarrear como control concreto y abusivo.

Con la excusa de salvaguardar la salud mental de la población vendría sin duda el juzgamiento constante de los contenidos y la aplicación de las medidas sancionatorias correspondientes. Como lo han manifestado distintos responsables de medios, si se habla de “autorregulación” el mismo término indica que lo que hay que potenciar es el compromiso ético de todos los que informan y forman opinión, en el entendido que es un enfoque básicamente errado y malintencionado el que busca culpar a la información de lo que ocurre en los hechos cotidianos. Si en verdad se pretende ir resolviendo los problemas reales que tanto agobian y hacen mella en la normalidad nacional lo que hay que hacer es enfrentarlos directamente y a fondo, dejando de lado todo tipo de argucias para disfrazar lo que pasa.

Lo que corresponde hacer en nuestro país es ir consolidando el régimen de libertades, a fin de que éstas le sirvan de sostén permanente y definitivo a la democracia que con tantos esfuerzos se va construyendo en el ambiente. Y en función de eso hay que impedir, sobre la base del sentir ciudadano y del imperio de la ley, que prospere cualquier intento de socavar dicho régimen.

Se sabe por reiterada experiencia que en este tema, como en todos los otros temas fundamentales para el país y para su progreso, no hay que exponerse a permitir ningún portillo o desagüe que puedan actuar como vías de acceso o de escape para las conductas desestabilizadoras de cualquier índole. Y en el caso de la libertad de expresión y de la libertad de prensa eso se vuelve de urgencia insoslayable.

En cuando al proyecto de ley aludido, todos los que podríamos salir afectados en nuestra función propia tenemos que estar en alerta en todo momento para impedir que se consume cualquier atentado al respecto. Ya estamos viendo cómo desde el sector oficial se ataca a los medios.
 

Tags:

  • violencia
  • prevencion
  • libertad de expresión
  • autorregulacion
  • informacion

Lee también

Comentarios

Newsletter