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Primarias: ejercicio para la democracia

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Luis Laínez / Subjefe de Información de LA PRENSA GRÁFICA

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Escoger a través del voto directo de la militancia a los candidatos a elección popular es una obligación en los partidos políticos, dejando de lado viejas prácticas de nombramientos de parte de la dirigencia o, en casos extremos, por parte del secretario general o presidente.

Pero es algo muy incipiente e insuficiente. La ley permite la posibilidad de que solo una persona se postule, en el entendido de que no hay más interesados, pero que puede ser también la expresión de imposición por parte del grupo en el poder.

Legislaciones en otras latitudes abren las votaciones directas para escoger las candidaturas a cargos de elección popular a todos los ciudadanos interesados, no solo a los afiliados. Podría parecer excesivo, pero es una posibilidad que abre a los institutos políticos a la sociedad.

Sin embargo, las elecciones primarias no son un fenómeno nuevo. De hecho, en los noventa, los partidos FMLN y PDC tenían verdaderos ejercicios del voto de la militancia, con ejercicios sumamente complejos. Quizá, por eso mismo, los dejaron de hacer, ya que se creaban corrientes o tendencias que terminaban enfrentando a sus adversarios con mucha pasión.

De hecho, en el FMLN escuché a varios decir que esas elecciones internas –en las que participaban al menos tres agrupaciones: Corriente Revolucionaria y Socialista o CRS, también conocida como “ortodoxos” (y que terminó imponiéndose en el partido); Movimiento Renovador (expulsados); y tendencia efemelenista o “terceristas” (de Gerson Martínez y aliados tanto de los ortodoxos como de los renovadores, dependiendo de quién estuviera en el poder)– acabaron por dividirlos.

Lo cierto es que, al campear la CRS como bloque dominante (terceristas se plegaron totalmente), el Frente gozó de “unidad” (pues los que pensaban diferente quedaron fuera) a tal punto que se cambió el nombre del máximo dirigente de “coordinador nacional” (que implicaba, como en el Frente guerrillero, administrar a varios grupos diferentes) por “secretario general” (más acorde con la tradición de los partidos comunistas, de pensamiento único).

Sin embargo, la “unidad granítica” no es más que una ilusión, sobre todo en organizaciones formadas por seres humanos. Es decir, hay que adaptarse a los tiempos y abrir las decisiones a la militancia. O, lo que es lo mismo, practicar la democracia tanto dentro del partido como fuera de este.

¿Que si las elecciones de hoy en el Frente serán democráticas? Habrá que esperar. Hubo un candidato único que, tras el desastre del 4 de marzo, ya no fue más, obligado a renegar del respaldo de la otrora dirigencia.

En el Frente, la organización pesa. Y mucho. Pero también han sido capaces de ser audaces, aunque luego hayan renegado de ello.

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