Lo más visto

¿Principio del fin?

Enlace copiado
¿Principio del fin?

¿Principio del fin?

Enlace copiado
<p>[email protected]</p><p></p><p>Cómo estará la ciudadanía de cansada, asqueada, contrariada y muchas otras “adas” más, que ya se escuchan por doquier voces de esperanza o, por lo menos de optimismo, con la sola convocatoria que hizo la Asamblea Legislativa al “Comité de Agenda de País” como un primer paso para intentar la solución del conflicto entre cuatro partidos y la Sala de lo Constitucional. Sin embargo, esos sentimientos se matizan con expresiones de repudio por la irresponsabilidad con que en este caso ha actuado la clase política en general.</p><p></p><p>El acabose lo constituye sin duda el despropósito que cometieron el FMLN, GANA, CN y el PES al acudir a la Corte Centroamericana de Justicia, para dilucidar algo que jurídicamente solo atañe a los salvadoreños, según lo han sostenido verdaderos constitucionalistas y versados en derecho internacional. Esto ha tenido más repercusiones que las que los demandantes probablemente se imaginaban. Y la razón es obvia: sus ambiciones de poder, su soberbia y su cinismo solo son superados por el desprecio que han mostrado por nuestra Constitución, nuestra democracia y nuestra soberanía.</p><p></p><p>Al decir esto, confieso que yo le doy también la bienvenida a cualquier iniciativa –siempre que no involucre a extraños– tendiente a salir de la delicada situación institucional en que nos ha metido la clase política, sin reparar en la grave situación que vive el país, ya se trate de la economía, la delincuencia o las presiones sociales que aparentan no ser ajenas al descalabro provocado por nuestros dirigentes. Aun así, actuar caprichosamente como lo hacen estos últimos equivaldría a aceptar que el país ya no tiene viabilidad, aunque tampoco reconfortan los indicios de que nos estamos acercando cada vez más a un Estado fallido. Esto lo señala el Informe preparado por el Fondo para la Paz –divulgado días atrás por la Revista Foreign Policy– y que fue retomado, según un matutino local, por una revista digital, que resalta lo siguiente: </p><p></p><p> “Los problemas que propician los fracasos de los Estados democráticos son, según el informe, procesos de convulsión política, dirigentes empeñados en la monopolización del poder, corrupción generalizada y ausencia de Estado de Derecho”. Como se dice comúnmente, cualquier parecido con el caso salvadoreño es pura coincidencia.</p><p></p><p>En ese marco, también se puede inferir que el acercamiento que han iniciado los partidos políticos puede comprometerse si la tozudez de algunos sigue girando en torno a la dudosa juridicidad de las sentencias de la SC relacionadas con las elecciones de magistrados en 2006 y 2012. Y aun cuando casi todo el mundo coincide en que dichas sentencias deben cumplirse porque así lo manda la Constitución, pecaríamos de ingenuos si aceptáramos que los demandantes ante la CCJ fincan todas sus pretensiones en que el ente regional les dará la razón con estricto apego a derecho.</p><p></p><p>Eso es llamarse al engaño, como también lo es ignorar que lo que está verdaderamente en juego no es la pretensión de que se respeten las referidas elecciones per se, sino seguir ganando espacios para tomar control de las principales instituciones del Estado –como ha ocurrido en otros países– para ocultar la corrupción y eternizarse en el poder. Y a esto no renunciarán fácilmente los promotores de una estrategia que comenzó a perfilarse con la fractura de ARENA en 2009, se hizo evidente con la alianza perversa entre el FMLN y GANA y se fortaleció cuando el señor Saca ya no pudo ocultar sus ambiciones de erigirse nuevamente en presidente de la república en 2014.</p><p></p><p>Obviamente, de por medio está la tirria que mantienen los ahora nominados CN y PES con la SC por la sentencia que los hizo desaparecer con sus anteriores divisas y ahora la demanda interpuesta por CREE ante la FGR contra ocho diputados, por desacato. De las otras inmundicias con que se ha aderezado el guiso, mejor no hablemos. Todo esto me hace pensar que la solución estructural del problema va para largo. Quisiera estar equivocado.</p><p></p>

Tags:

  • opinion
  • editorial

Lee también

Comentarios