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Problemas económicos, soluciones políticas

En las últimas semanas, la temática de la inseguridad y las medidas tomadas por el gobierno han acaparado la atención de la opinión pública. Los aplausos o críticas a un plan que poco se conoce han opacado otras importantes problemáticas, entre ellas la económica. Acá no estamos para aplausos. Estamos con marcada incertidumbre, pues no sabemos qué se hará para enfrentar nuestra crítica situación económica.

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Roberto Rubio-Fabián

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¿Qué se hará para enfrentar una economía que arrastra lustros de problemas estructurales de crecimiento? ¿Qué medidas se tomarán para escapar de nuestro "bajo potencial de crecimiento", el cual nos ha mantenido largamente girando en torno al 2 % anual (los crecimientos apuntando al 2.5 % de años recientes, no permiten afirmar que nos estamos escapando de esa enclenque órbita). ¿Qué plan/medidas concretas se tienen para hacer frente a una economía que apenas genera un rango entre 5 mil y máximo 10 mil empleos formales anuales (de enero de 2018 a enero de 2019 el empleo apenas incrementó en un 1.1 %, es decir 9,443 empleos), mientras cada año entran al mercado laboral alrededor de 50 mil personas? ¿Hay algún planteamiento para salir de una economía consumista de bajo valor agregado que no permite una robusta y sostenida capacidad productiva?

Se han prometido grandes y costosos proyectos, ampliar los servicios sociales, etcétera, pero ¿cómo piensa el gobierno moverse en un escenario donde la deuda con pensiones (CIP A y B) alcanzó en 2018 el 77.1 % del PIB, los pagos por intereses apuntan a los 1,000 millones anuales, el déficit fiscal se ubicará más allá del 2.7 del PIB en 2019, y el presupuesto nacional tiene serios problemas de rigidez? En tal escenario, los márgenes de acción de la política pública son muy estrechos.

Todos esos problemas tienen soluciones técnicamente viables. Soluciones existen para lograr un crecimiento de calidad y sostenible: amigables con el medio ambiente, con bienestar laboral, con contenido estructural, con perspectiva social para abordar la desigualdad, con enfoque territorial, etcétera. Hay suficientes estudios y propuestas al respecto.

Valga señalar que hay soluciones técnicas, pero no podemos caer en simplismos, ni hacer más de lo mismo, pues lo mismo tendremos. No es solamente incrementando cualquier inversión, liberando la tramitología, desamarrando indiscriminadamente las regulaciones, volviendo al "dejar hacer, dejar pasar" de un mercado sin corazón... por cierto, moneda de cambio de algunos gobernantes para los empresarios con tal de que le dejen hacer y dejar pasar en el campo político e institucional (ojalá nuestros empresarios hayan aprendido la lección de Nicaragua, y no caigan en el perverso canje de ganancias por democracia).

Por otro lado, tan o más importante en el contexto económico actual son las soluciones políticamente viables. En efecto, impulsar políticas/medidas para cambiar el funcionamiento, sobre todo estructural de la economía, conlleva confrontar poderosos intereses; y ello requiere de fuerte respaldo social y político.

Para enfrentar los limitados espacios que impone la crítica situación fiscal, se necesita reestructurar la deuda, nuevos préstamos, mejoras a la reforma de pensiones, contar con mayores ingresos tributarios, modificaciones presupuestarias... y todo ello requiere de mayorías legislativas calificadas o simples, y por ende de una solución política negociada. Algo que bajo la actual aritmética parlamentaria solo se consigue con alta madurez política, capacidad de diálogo, búsqueda de entendimientos. Algo que sin duda no se logra desde el trono de los tuits y troles confrontativos.

Tags:

  • inseguridad
  • economía
  • deuda
  • soluciones
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