Profesor Doctus, Probus et Probatur... (Parte I)

Conocí académicamente a David López en 1994, cuando nos impartió un curso monográfico de arqueología bíblica sobre Qumran, en el contexto curricular de la Maestría en Teología de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”.
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Fue una época muy especial, luego del asesinato de los padres jesuitas (1989), se desplegó un movimiento solidario de grandes teólogos de universidades jesuitas europeas, y tuvimos la dicha de recibir clases con verdaderos maestros –muchos silenciados por el Vaticano por sus ideas teológicas alternativas–; así conocí a David, a quien puedo catalogar sin equivocarme como un hombre sencillo, culto, profundo, políglota, y para utilizar sus propias categorías analíticas: un “profesor doctus, probus et probatus”.

En pocos días, Editorial Delgado publicará la obra de David López titulada “De la filosofía a la educación: Fundamentos de una filosofía de la universidad”. Es una de las mejores piezas de filosofía educativa contemporánea que he leído, no solo por su calidad e “hilvanación” de discurso, por su redacción impecable, por el manejo holístico de fuentes, citas y referencias o por la fundamentación semántica, filológica y etimológica del análisis conceptual; me refiero más bien, al carácter enciclopédico del trabajo y a la lógica del tratamiento temático.

Este libro debe ser leído por todo aquel académico que posee un cargo universitario, para evaluar, revisar y re-pensar sus prácticas profesionales a favor de la ciencia. El autor nos ha propuesto una agenda muy creativa sobre la base de siete capítulos: “El problema de una filosofía de la educación”; “El lugar de la filosofía en la historia cultural del ser humano”; “El mito: ¿pensamiento pre-filosófico o componente esencial de la conciencia?; “Orígenes históricos de la teoría y práctica de la educación”; “La Paideia de Platón”; “La Paideia de Aristóteles”; “Marxismo, educación, ideología y utopía”; y “Fundamentos de una filosofía de la Universidad”;

En este último capítulo López plantea seis grandes dilemas: 1.- La proyección social: ¿Se trata de proyección social o de proyección política partidista de la universidad? ¿Cómo debe ser la intervención de la universidad en la sociedad: a la manera universitaria o a la manera partidista? 2.- La investigación científica: ¿Construimos conocimiento o somos simples consumidores del mismo? 3.- La docencia: ¿nos quedamos con el docente que tenemos o formamos al docente que queremos? 4.- Toda educación consciente debe preguntarse por el ser humano que se quiere educar y sobre qué forma se le quiere dar a ese ser humano. ¿Se ha hecho alguna vez la universidad la pregunta por el ser humano que quiere educar? ¿Qué es el ser humano? 5.- Desde sus orígenes, la educación es un acto político y todavía más lo es la educación superior. ¿En qué consiste el carácter político de la educación superior? ¿En qué sentido es la universidad una institución política? ¿Es el partidismo la forma que debe tomar el carácter político de la universidad? ¿Existen formas no partidistas de intervención política de la universidad en la sociedad? ¿Debe la universidad tomar partido? ¿Es posible una forma propia y universitaria de intervenir políticamente en la sociedad? ¿En qué debe consistir la acción política de la universidad? 6.- ¿Es posible caracterizar la educación universitaria como educación popular? ¿Se trata de una educación popular o de una educación populista? ¿Puede denominarse educación popular a una educación que, por variadas razones, no es accesible a las mayorías? ¿En qué consiste la educación popular? ¿Es igual a educación pública y gratuita? ¿Es igual a una educación que no aspira a la excelencia, a fin de que no sea excluyente? ¿Puede ser la educación universitaria una educación popular? (Continuará...)

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