Pronto comenzaremos a construir país

Enlace copiado
Enlace copiado
El período de campaña política se terminó. Qué buena noticia, se acabó la politiquería como forma sui géneris de generar empleo informal y distraer la atención a la problemática país. Esta última se le puede identificar, por si todavía no lo han percibido, con una extensión territorial, nación o Estado con serios problemas socio, económicos y políticos, estructurales y coyunturales de diversa índole, tan contundentes, perceptibles y suficientes para que un investigador extraño califique al protagonista del drama como un país inviable, en la categoría de default y fallido.

Las anteriores apreciaciones el suscrito ya las ha formulado en otro contexto y en reiteradas ocasiones y colegas economistas también, sin que hayamos tenido impacto alguno, puesto que en este pequeño país, no territorialmente hablando, sino estratégica e inteligentemente hablando, los intereses privados son los que soberbiamente prevalecen sobre los colectivos, parámetro que ha resultado ser el auténtico obstáculo para conformar consensos básicos para escapar del subdesarrollo vitalicio.

Pero esa mal llamada fiesta cívica terminó y muchos tienen asegurado en el corto plazo su empleo como nuevos funcionarios públicos. Espero que la inconformidad de los resultados de siempre no prolongue el hastío que genera estos períodos social y productivamente estériles. También ojalá que la actitud de los nuevos funcionarios sea consecuente con el perfil y la promesa que exhibieron y pregonaron como candidatos.

Estas apreciaciones pueden ser catalogadas de pesimistas o dramáticas en extremo, pero es que son el producto de la frustración o decepción ciudadana acumulada por dos siglos y marginalmente observadas con conocimiento de causa por mi generación en las últimas tres décadas de decepciones, por lo que se ha hecho y por lo que se ha dejado de hacer. También por la falta de aplicación de políticas gubernamentales consecuentes con un derrotero país. Reiterando, por el predominio exagerado de intereses individuales no capitalizados por el país.

Pero tendremos nuevamente tres años de receso politiquero y margen para establecer consensos sobre acciones vitales para reinventar productivamente el país, sanear las finanzas públicas e iniciar un plan básico y factible para restaurar la seguridad ciudadana. Si esas vitales acciones se implementan este año, podrían las generaciones futuras nacer con la posibilidad de un más alto promedio de esperanza de vida al nacer y una calidad de existencia mucho más digna que la que tuvieron sus progenitores.

Siempre contamos con el recurso de última instancia de que todos los mortales nos percatemos de que poseemos la facultad de la racionalidad, que nos diferencia de otros seres vivientes y lleguemos a cuestionarnos en un momento cuál es la razón de ser de nuestra existencia y la importancia de postergarnos en el tiempo con un legado digno. Siempre existe una secuencia lógica en todo devenir histórico de un país y posiblemente estemos pasando por el momento más crítico de un ciclo largo de crisis. Pero existe el prodigio que permite darle un golpe a la lógica y renacer o comenzar de nuevo (aliquid novi).

Es cierto que un nuevo y competitivo producto de exportación no surge por obra de magia, que la inversión extranjera no es un aerolito atraído por un simpático país, que la acumulación de mano de obra calificada es el producto de muchos años; pero la deficiencia estructural es la escasa cultura. Debemos para comenzar a construir poseer todos un amplio criterio para votar, lo que solo se logrará con más educación. Esa es la clave. Por enésima vez, este país solo encontrará su salida del subdesarrollo con un plan de educación integral.

Tags:

  • campaña
  • partidos
  • finanzas
  • votantes

Lee también

Comentarios

Newsletter