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Propuesta para solventar problema fiscal

La solución a los problemas fiscales del país comienza por ser bien sinceros en cuanto a dos temas: El primero es que es muy diferente el tema de pensiones, que es un tema previsional y es de largo plazo, que el problema fiscal, de caja del Ministerio de Hacienda, que es un problema con fuertes características de coyuntura y es de corto o inmediato plazo.
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Si el tema de pensiones no se enfrenta en uno o dos años, excepto el punto de la rentabilidad de sus fondos, no pasa absolutamente nada. Mientras que si el problema de caja del Ministerio de Hacienda no se enfrenta en los próximos seis meses, los problemas pueden ser serios para el país.

Es por ello que es importante separar los temas y aceptar que el tema de pensiones no ha sido abordado profunda, ni técnicamente, sino que se ha manejado ideológicamente y con la intención de resolver el problema de caja de hoy del Ministerio de Hacienda a costa de las pensiones de cientos de miles de trabajadores, que no conocerán el impacto de la medida hasta que se retiren dentro de muchos años, lo cual es totalmente errado. De ahí que propongo que se retire el proyecto de pensiones que ha presentado el Gobierno, a través del ministro de Hacienda, de la discusión de la Asamblea Legislativa, y que se escoja una comisión de expertos nacionales y extranjeros que puedan presentar su informe dentro de 18 meses, siguiendo el esquema que ideó la presidenta Bachelet de Chile y que le presentaron los resultados del estudio en septiembre recién pasado, con muy buenas sugerencias de mejoras al sistema de pensiones existente en ese país.

En el tema fiscal propiamente dicho, propongo que el Gobierno acepte que necesita ayuda y que convoque a un pacto fiscal. La metodología de trabajo pudiera ser que se conforme una comisión de expertos nacionales e internacionales que produzcan un documento técnico en un período no mayor a tres meses, y que ellos se lo entreguen al grupo de negociadores del pacto fiscal, para que ellos se ciñan a lo que diga el documento, para darle viabilidad política.

El grupo de negociadores debería incluir a los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa, representantes del Ejecutivo, representantes del sector privado organizado y debería ser moderado por Naciones Unidas a través del PNUD. Los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pueden dar soporte técnico a los negociadores el pacto fiscal y posteriormente a la firma del acuerdo; el FMI debería de ser el encargado de darle seguimiento a que se cumpla con las metas acordadas y que si no se cumplen se paren todos los desembolsos de fondos hacia el país. Las conversaciones y negociaciones deberían tener un carácter de reservado y no deberían exceder de tres meses para alcanzar un acuerdo.

Dado que la situación fiscal es complicada sugiero que una vez que se haya cumplido con los dos pasos anteriores, es decir, constituir el grupo técnico y haber instalado la mesa de negociación del pacto fiscal con su respectivo moderados y apoyos técnicos, ARENA le apruebe al Gobierno una emisión de bonos de $300 millones para que pueda honrar sus compromisos hasta septiembre de 2016 y se le solicite a los tenedores de LETES que refinancien sus posiciones hasta que se haya llegado al acuerdo definitivo, recibiendo por los refinanciamientos la tasa de mercado vigente en cada momento.

El Gobierno debería bajarle el volumen a los ataques a la empresa privada y a los medios de comunicación, y mejor debería concentrarse en resolver el problema fiscal y de inseguridad del país, a través de la definición de acuerdos específicos en ambos campos, que luego nos pueden llevar en definitiva a un acuerdo de nación más amplio y de largo plazo, que tanta falta le hace a nuestro país.

Para poder hacer lo anteriormente propuesto, solo se necesita de una dosis fuerte de humildad para aceptar que se necesita ayuda y unidad nacional, y además se requiere de voluntad política. Lo demás vendrá por añadidura. ¡Que el Señor ilumine a nuestros gobernantes, por el bien de todos!

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