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Protección ¿para quién?

A pocos días del 25.º Aniversario de los Acuerdos de Paz entre el ejército y la guerrilla, El Salvador continúa siendo un país altamente violento en el cual suceden diferentes hechos visibles y otros ocultos que atemorizan a la población en general.
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Personas trabajadoras que se ganan la vida trabajando de sol a sol, ganando muy poco, quienes arriesgan su vida al salir y entrar a sus hogares por miedo a las mal llamadas pandillas.

La Policía Nacional Civil (PNC) surgió tras la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 en México, para ponerle fin a 12 años de guerra civil interna que sufrió nuestro país por diferentes causas sociales y profundizadas por dos grandes bandos. La misión principal de la creación de la PNC es la de “proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y las libertades de las personas, la de prevenir y combatir toda clase de delitos”, así como la de mantener la paz interna, la tranquilidad, el orden y “la seguridad pública”, tanto en el ámbito urbano como rural, con la estrecha cooperación y supervisión internacional, coordinadas por Naciones Unidas.

A raíz de diferentes hechos en los que se ha visto manchado el nombre de la institución policial, como el colaborar con el delito de la extorsión, el robo a un banco, violación sexual a sus mismas compañeras, entre otros. La población en general, se pregunta: ¿A quién protege la PNC? ¿Del lado de quién se encuentra? En un país con una cultura violenta y legitimada por mujeres y hombres que aspiran a tener una mejor calidad de vida, el cumplir con sus deudas, suplir a sus hogares con alimentos, sobrevivir el día a día y protegerse hasta de la misma policía... ¿Qué motivará a estos “agentes” de la seguridad a actuar de tal manera? ¿Serán sus salarios bajos, el exceso de autoridad, problemas psicológicos? Nada de esto justifica las faltas y delitos cometidos, pero implica una investigación a profundidad de parte de las autoridades que deberían ser incorruptibles, una institución que debería generar confianza en la población y que debe tomar el control del territorio lo antes posible.

¿Cuál es el mensaje que se les da a las niñas, niños y adolescentes de nuestro país? Decimos que son nuestro futuro, ¿qué futuro les dejaremos? Instituciones altamente corruptas, personas violando, secuestrando y matando por doquier, lo que sí es peor es la poca importancia que se le da a tales hechos que marcan precedentes y sin pena alguna, sin ser castigados y lo peor aún, hechos sin ser prevenibles, por la poca cultura de paz y armonía de la que tanto carecemos, principalmente por la reproducción de este modelo violento desde los hogares, las escuelas, y que se profundiza gracias a las instituciones gubernamentales que deberían brindar esa protección, pero en El Salvador sobrevive el más fuerte, nos hemos dejado ganar la moral y más que moral la valentía e inteligencia, por pseudo mejor organizados que nos tienen amedrentados y que nos han ganado con muy poco “la paz” que tanto anhelamos.

La paz no debemos esperarla de ninguna persona, ni de ninguna entidad en particular, debemos generarla todas y todos. ¿Cómo lo lograremos? Fácil, dejando de ser apáticos ante los sucesos violentos, tal violencia no solo son las muertes, sino la indiferencia con la que actuamos al no pronunciarnos, somos más violentos quienes no hacemos nada para cambiar nuestra mal llamada cultura, pero más que pronunciarnos es de actuar, hacer valer nuestros derechos y cumplir con nuestros deberes.

Tags:

  • acuerdos de paz
  • pnc
  • violencia
  • seguridad publica

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