Próxima legislatura: desafíos ineludibles

Sin duda, el último ejercicio electoral pasará a la historia como el más desastroso, al menos desde el punto técnico-administrativo, desde que el país dio en 1982 un giro hacia la democracia. Y si bien a esta fecha el Tribunal Supremo Electoral ya tiene definidos los resultados, después de un mes, todavía en su mesa de trabajo hay asuntos pendientes que, aunque sean resueltos en concordancia con las demandas de los distintos partidos, esto será solo el colofón de un proceso que inició mal.
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Pero este también nos dejó una experiencia valiosa que hay que capitalizar, poniendo por supuesto en perspectiva los desafíos que tenemos como país para no desmayar en el empeño de consolidar la democracia. Y en esto debemos estar muy conscientes de los obstáculos que podemos seguir enfrentando en el camino, si cedemos espacios a aquellos de mentalidad totalitaria, aunque sean solo un pequeño reducto de un modelo político totalmente fracasado. Naturalmente, esto pasa también por un remozamiento de la contraparte más visible, para dejar atrás una larga historia de exclusión, hegemonismo pernicioso, e igual como sus actuales adversarios, desterrar la corrupción y el uso patrimonialista del Estado.

Si hemos de comenzar por lo inmediato, la nueva legislatura debe partir con la tarea de rescatar la imagen del llamado primer órgano del Estado. Antes que arremeter contra nuestra todavía débil institucionalidad democrática, debe dar el ejemplo de respeto al orden establecido y no trastocar uno de los pilares fundamentales de toda democracia funcional: la separación de poderes. Y en esto deberá jugar un papel determinante el nuevo liderazgo que se conforme a partir de lo expresado por la población a través del voto. Se trata, en suma, de dignificar el papel del Congreso tan echado de menos en la legislatura que está por concluir.

El remozamiento de la Asamblea Legislativa en casi la tercera parte, no solo sugiere las ventajas del voto cruzado y por rostro, sino la apertura que se ha dado en algunos partidos, aunque en el pasado evento electoral no dejó de incidir grandemente la insistencia del partido gobernante del voto por bandera, sin duda porque esto, según sus cálculos, le facilitaba la tarea de afianzar el poder total. La verdad es que se equivocaron de cabo a rabo, pues más bien cedieron espacios frente a su principal opositor.

El que en la nueva legislatura tengan presencia importante jóvenes, mientras las mujeres ocuparán un mayor espacio, también es saludable. Estas últimas sin duda contribuirán de manera decisiva a elevar de categoría los valores y derechos de la mujer, cuya victimización creciente se agrega a la miríada de problemas que confrontamos como sociedad. Estas, igual que la hornada de jóvenes de ambos sexos que incursionan por primera vez, son una esperanza para el país. Obviamente, su “curva de aprendizaje” no será fácil, especialmente porque en muchos casos tendrán que enfrentarse no solo a gente con experiencia, sino también a una especie que se guía por la marrullería.

En tareas sustantivas, la nueva legislatura tendrá que tomar grandes decisiones en torno a temas candentes como la sostenibilidad fiscal, el endeudamiento público y deshacerse de la papa caliente del régimen previsional. La elección de autoridades de segundo grado también está a la vuelta de la esquina y será aquí, probablemente, donde enfrentará su primera gran prueba. Al menos nos mandará un mensaje sobre su compromiso con la institucionalidad y su autoridad para rescatar lo que se ha perdido en los años recientes. Esto supone que la que termina, no dejará deliberadamente más maltrecha la situación aprovechando los días que le quedan.

El uso racional y transparente de los recursos, también será una tarea ineludible. Si algo tiene molesta a la población, por no decir encabronada –con el perdón de mi francés– es el despilfarro, la opacidad y sobre todo el cinismo en la gestión de todo tipo de recursos, en circunstancias en que al país está literalmente con la soga al cuello fiscalmente hablando y los servicios públicos colapsan. Como dicen los ticos: la cosa no es jugando. (6-IV-15)

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