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Punto de inflexión 2019

En matemáticas, el punto de inflexión se da cuando la curva cambia de positivo a negativo, o viceversa. De la misma forma, el punto de inflexión en el mundo empresarial, y en los gobiernos, sucede cuando se implementan cambios de forma y fondo, tan trascendentales, que marcan un antes y un después.

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José Afane

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¿Y en la tierra cuscatleca? En 2019, los salvadoreños hemos sido testigos de cambios drásticos, a tal grado, que hasta hemos cambiado la forma de pensar. Les voy a contar algunos, y usted seguro podrá añadir muchos más.

El pueblo les ordenó a los dinosaurios políticos ¡fuera! No queremos ver, ni en pintura, a tanto político manchado por la corrupción, movimientos y costumbres inmorales, pasados oscuros, licitaciones amañadas, los que reciben plata debajo de la mesa, etcétera. A muchos de los que se sirvieron del gobierno de Saca, Funes y del FMLN, quisiéramos darles una patada en el trasero. El punto de inflexión fue la pérdida de apoyo a los partidos mayoritarios de las últimas décadas, con un mensaje claro de renovación o muerte.

Otro claro ejemplo de punto de inflexión a la deriva es la "ley de medicamentos". Para atrás como el cangrejo. Nos dijeron que la ley serviría para bajar los precios de las medicinas, pero seguimos pagando más que todos los centroamericanos. Prometieron eliminar los gravámenes, pero nacas. Se llevaron de encuentro a la industria farmacéutica internacional, y nos dejaron pagando genéricos caros.

Urge un punto de inflexión constructivo en la Asamblea Legislativa donde, contario a su mandato, les vale sorbete el bien común. Los salvadoreños estamos hartos del nivel de corrupción de los diputados, sus movidas chucas motivadas por puros intereses personales, su despilfarro de nuestros impuestos en asesores, 4 x 4, viajes, seguridad y regalías. A regañadientes, y tras bambalinas, recién aprobaron el presupuesto de la nación, como si fuese su aguinaldo. Por favor, señores diputados, ya no hay terratenientes en el país, solo exigimos que trabajen por el bien común. Urge un referéndum para reducir el número de diputados.

Más que otro estadio, y una biblioteca de cristal, urge también un sistema de transporte público digno. Se habla de un metro aéreo; de desempolvar el periférico alrededor del Gran San Salvador. Ya estamos hartos de tantos buses chatarra contaminando la ciudad, y provocando accidentes y trabazones. ¿Y entonces, por qué más subsidios a los buseros? ¡Fuera chatarras! Bienvenidos metro y periférico por medio de una APP.

Un punto de inflexión clave, para nuestro desarrollo, es la educación. Al fin tenemos una ministra que ha gastado sus suelas recorriendo las escuelas en peor estado. Se escuchan medidas sensatas para mejorar la infraestructura escolar, y levantar el nivel de educación salvadoreño. Felicidades, señora ministra.

El sueño americano necesita de inflexión. Qué bueno que ya están emitiendo visas de trabajo temporal a mano de obra salvadoreña. Tenemos que dejar de huir de nuestra patria por inseguridad y falta de oportunidades. No podemos depender de las remesas para siempre. Ojalá venga la inversión extranjera y que prospere El Salvador.

Se me acaba el espacio, por lo que cierro con el punto de inflexión que más nos urge a los salvadoreños: cambiar la corrupción por la transparencia; los funcionarios ladrones e incapaces por honestidad y materia gris. Les invito a agregar sus propios puntos de inflexión a la lista, anotándolos en el correo electrónico que aparece al pie de mi foto.

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  • inflexión
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