Qué desastre, a vigilar el resultado

Más de una semana después de la votación estamos lejos de los resultados oficiales y las dudas que existen sobre la pureza y legitimidad que pueda tener el conteo definitivo se vuelven punzantes ante tanta irregularidad.
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Dejando atrás la ignominia de que por primera vez desde los Acuerdos de Paz no tuvimos conteo preliminar, una gran mancha en la historia, concentrémonos primero en que los resultados finales sean los correctos, que no haya fraude electoral; de paso, no debieran participar en el conteo diputados a quienes se les paga por hacer otro trabajo, su presencia produce sospecha Luego, enfoquémonos en las reformas que se deben hacer al sistema electoral incluyendo el TSE. La comunidad internacional dio un mensaje inédito y contundente al presentarse al centro de cómputo y demandar diplomática, pero firmemente, que se dé un conteo imparcial, sin fraude. ¡Qué vergüenza! Así que la consigna es a vigilar y a los partidos de oposición a que pongan sus mejores cartas y tomen relevos para hacerle frente a esta pesada pero relevante tarea.La Fiscalía, de oficio o por demanda ciudadana, debe investigar la naturaleza y propiedad de las empresas contratadas para la transmisión de datos, de seguro saldrán propietarios o testaferros de partidos, lo que quizá no constituya delito, pero obliga a revelar información comprometedora que sirva para que no se repita nunca más. Si bien el TSE demostró su ineptitud más allá de cualquier expectativa, este engendro es producto de la forma en que la Asamblea Legislativa elige a los magistrados, usa el criterio de afinidad u obediencia y no de capacidad y mérito. Y aunque esto se da en casi todo el Estado, la elección de magistrados del TSE y su pureza son una piedra angular en la democracia, su única y delicada función es administrar el proceso para elegir a quienes nos gobiernan. Repito, lo más importante en este momento es garantizar que el conteo definitivo sea la voluntad de los electores sin ningún fraude menor o mayor, no estamos para retroceder a los años de los militares y el robo de las elecciones, hemos avanzado mucho en democracia y debemos cuidarla, es muy frágil y garantiza una mejor forma de vida para todos.Entre las reformas estructurales que urgen está dividir el TSE en dos instancias: la que administra las elecciones y la jurisdiccional, que es la que administra justicia electoral.Otra reforma estructural que debemos debatir para cambiar es el sistema de votación de los diputados a circunscripciones, en las cuales el diputado responda directamente a sus electores, reduciendo el número de diputados y circunscripciones a 40 o menos, no se necesitan tantos diputados y el exceso de presupuesto debiera pasarse a seguridad pública. Habría que revisar el periodo de los diputados para tener menos elecciones. Deberíamos salirnos del PARLACEN, una institución que no contribuye en nada al país, e igualmente dedicar su presupuesto a seguridad, además tendríamos una elección menos. Se ha abusado del “fraude legal”, permiso a los vigilantes de urnas de votar en el municipio en donde cuidan, al grado de alterar elecciones de alcaldes con pocos votos y diputados con movimientos masivos. Debe reducirse al mínimo o eliminarse. El estruendoso fracaso en la transmisión de datos, que devendrá en tener resultados 15 o 25 días después de la elección (un verdadero homenaje a la improvisación e incapacidad), debe ponernos a pensar y a trabajar para mejorar el sistema electoral y hacer reformas sustanciales que proponemos aquí y, otras, para hacernos una nación con una democracia más avanzada.Sigamos trabajando en la vigilancia, no dejemos que se dé el fraude y cambiemos lo que hay que cambiar.

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