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¿Qué le pasó a Chile?

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Pedro Arriagada Stuven

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Un hombre se mandó a hacer un traje. Quiere verse muy bien. El sastre hace un traje precioso pero requiere que la persona cambie sus hábitos de consumo, baje de peso, vaya al gimnasio y así pueda usarlo a la perfección. De lo contrario siempre le quedará apretado y terminará volviendo al traje más feo pero que le acomoda más.

Los llamados Chicago Boys volvieron maravillados de la Universidad de Chicago en los años sesenta y setenta y diseñaron un traje, modelo económico y social, precioso para Chile. Se veía precioso en sociedades con buenos hábitos de responsabilidad, honradez, disciplina, auto determinación, voluntad de trabajo, etcétera, todas características propias del mundo anglosajón. Por más de 30 años Chile se puso ese traje y en alguna medida cambió algo sus hábitos para que el traje le quedase bien y así el país progresó, el ingreso per cápita aumentó. La clase media creció, la pobreza disminuyó y Chile pasó a ser un referente exitoso en la región.

El problema es que los hábitos del chileno promedio no cambiaron lo suficiente como para que este modelo le quedase cómodo y siempre existió una insatisfacción. Persistieron los hábitos incompatibles con este nuevo sistema, el chileno promedio quiere trabajar menos no más, quiere menos riesgo no más, desconfía del que le va bien, se gestó un deterioro creciente de las instituciones que soportan este modelo anglosajón, los grandes empresarios se coludieron y traicionaron el bien común en pos de su bien individual, los jueces se corrompieron y los políticos maximizaron sus propios objetivos y no el de sus electores.

El chileno promedio nunca se sintió cómodo en este nuevo traje y el reciente estallido social y el movimiento político que lo respalda quieren volver al traje anterior, aunque no sea tan bonito ni se vea tan bien si se hacen los cambios de hábitos necesarios. Se quiere volver a un modelo con mayor intervención estatal, más solidario, con menor desigualdad de ingresos, aunque sea a costo de crecer menos y ser todos más pobres. El presidente Piñera para responder a las demandas sociales ha aceptado aumentar los impuestos a los más ricos, cambiar el sistema de seguridad social para hacerlo más de reparto, fortalecer el sistema público de salud, reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Todos componentes del traje viejo que por décadas probó ser un modelo mediocre.

El modelo de Economía Social de Mercado acuñado por Hayek y Von Mises no se ajustó a los hábitos del chileno promedio. Se basa en un precepto básico, que el esfuerzo individual genera el bienestar social. En el Chile de hoy la gente no quiere pagar por el transporte público, no quiere pagar por usar las autopistas urbanas, no quiere pagar para contribuir a una mejor pensión o salud. Ha vuelto a imperar que todo esto es gratis y provisto por un Estado.

Desgraciadamente a lo anterior se ha sumado una gran crisis de autoridad por lo que ha aflorado un vandalismo con consecuencias. Saqueos, quemas de infraestructura pública. Los políticos que quieren cambiar el modelo no han condenado estos graves hechos pues los usan como un mecanismo de presión para que se cambie el rumbo. Hasta el momento han logrado plenamente sus objetivos pues el gobierno ha cedido a todas las peticiones creyendo que de esa manera disminuirá la presión social. Está por verse cuál será el resultado, pero todo indica que Chile volverá al traje usado por muchas décadas que generará más pobreza y un retroceso a lo avanzado con tanto esfuerzo.

Tags:

  • Chile
  • hábitos
  • intervención estatal
  • Economía Social de Mercado

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