Lo más visto

Más de Opinión

Que no le canten “te traigo estas flores”

Los índices de muertes por accidentes de tránsito en El Salvador sobrepasan nuestra capacidad de sorpresa. Con menos de 800,000 automóviles en el país, tenemos más accidentes que ciudades que quintuplican dicha cantidad.
Enlace copiado
Que no le canten “te traigo estas flores”

Que no le canten “te traigo estas flores”

Que no le canten “te traigo estas flores”

Que no le canten “te traigo estas flores”

Enlace copiado
Posiblemente se deba a que estas poseen leyes más severas, una mayor cultura ciudadana, mejores vías, policía más eficiente, más y mejor señalización, y además saben hacer cumplir los reglamentos gracias a jueces conscientes de su responsabilidad y ajenos al miedo. Además, sus cuerpos legislativos no suelen perdonar las multas de ciertos infractores.

Si usted no tiene cuello suficiente para que a la fiscalía se le “olvide” enviar al juzgado la medida de su alcoholemia y pueda salir bien parado después de haber atropellado y arrastrado a un peatón, entonces es mejor que siga estos consejos y asuma su responsabilidad. Si no, puede ir a parar a la cárcel, en el mejor de los casos, a un hospital o a un hermoso cementerio-jardín con flores y pajaritos.

En primer término, hay que entender que manejar un vehículo es como tener en la mano una pistola. Un carro, un camión, un bus, una moto e incluso una bicicleta pueden terminar con la vida de una o varias personas. ¿Soportaría usted ver morir a alguien por culpa suya? ¿Tiene el valor para verse a sí mismo o a sus seres más queridos dentro de un quirófano o un ataúd? ¿Qué tal si un hijo o un hermano suyo quedara minusválido de por vida por un accidente?

Manejar requiere responsabilidad, conocimiento, pericia, buenas maneras y ausencia de matonería y/o prepotencia: Nadie es dueño de la calle ni posee un derecho de vía absoluto.

El único valor absoluto es el derecho a la vida. Así que, cuando usted entre a formar parte del torrente vehicular, en primer término encomiéndese a Dios y a todos los santos (en serio) y propóngase ser paciente.

Si a usted le gusta el buen vino y otras bebidas alcohólicas, por su propia dignidad y por su familia no las consuma en exceso (“todo con medida”), pero sobre todo no maneje si está tomado. Estacione su carro, pida un taxi, váyase con un amigo que esté sobrio o camine.

Pasarse un alto o un semáforo en rojo no es ninguna viveza, todo lo contrario: es una torpeza culposa.

¿Cuántos segundos puede ganar y cuánta salud puede perder? Igual que mantener las luces altas sobre los ojos o la nuca de otro conductor es falta grave y denota irrespeto al prójimo, porque lo puede deslumbrar con el peligro consecuente. Las luces altas son básicamente para carreteras y su uso dentro de poblaciones solo cabe en casos de emergencia y limitando la velocidad del automóvil, sobre todo ahora que muchos vehículos vienen equipados con luminarias “LED”.

Sobrepasar por la derecha es de alto riesgo y también lo es no usar las luces direccionales (“pidevías”) porque con ellas se indica a los otros conductores lo que se quiere o se va a hacer.

En distancias cortas como las nuestras nada se gana con correr; y exceder los límites de velocidad solo ahorrará pocos minutos a cambio de un peligro mayor.

Y para finalizar: el que muere por sobrepasar en curva, él se lo buscó; pero sus víctimas no lo merecen. Jamás lo haga.

Felices vacaciones, sin accidentes y sin bocinazos.

Tags:

  • alcoholemia
  • accidentes de transito
  • leyes de transito

Lee también

Comentarios