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¿Qué pasa con la calidad de la educación?

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José Trinidad Galdámez Sáenz

José Trinidad Galdámez Sáenz

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Al hablar de educación de entrada se piensa en lo malo que están las escuelas por culpa del sistema educativo y comienzan los señalamientos negativos hacia los profesores, el ministro de Educación, y hasta el presidente de la república. La educación, estimados lectores, es un proceso permanente que ocurre en forma escolarizada en los centros educativos públicos y privados. Y en forma no escolarizada en los hogares, en las iglesias, en diversos centros de trabajo: comerciales, industriales y de servicio, entre otros espacios abiertos y cerrados que conforman las comunidades. En esta oportunidad hablaremos de la escolarizada en busca de su calidad.

En un primer momento, nos vamos a referir a los procesos de enseñanza-aprendizaje que se realizan con base en un diseño instruccional o formativo que el docente elabora, para desarrollar los aprendizajes cognoscitivos, procedimentales y socio afectivos que contienen los programas de cada nivel educativo. Estos programas son componentes del currículo, el cual según la versión más reciente de la Real Academias Española es “el conjunto de estudios y prácticas destinadas a que el alumno desarrolle plenamente sus posibilidades de aprendizaje”. Este instrumento es de calidad para los sistemas educativos cuando sus productos satisfacen las necesidades sociales, materiales y espirituales, respondiendo a las expectativas de la sociedad en su conjunto.

En el currículo nacional, los programas escolares son o deben ser diseñados por equipos especializados en las diferentes disciplinas, considerando las necesidades y características propias del entorno escolar, para facilitar –con criterio flexible– la adaptación curricular del docente a su realidad escolar.

Cabe aclarar que la calidad de los procesos mencionados está determinada por diversas variables sociales, culturales y económicas, entre otras. En el campo social el docente de los primeros niveles del sistema tiene poco reconocimiento; sin embargo, cabe resaltar las medallas al mérito magisterial que el Ministerio de Educación otorga cada año para maestros destacados de los niveles: parvulario, básico y medio. En el mercado laboral las profesiones mejor pagadas son las de corte productivo, como las ingenierías, con sus diseños, innovaciones, y tecnologías, entre otras atracciones, y las más mal pagadas son las carreras de profesorados. Lo cual evidencia su poca demanda y valoración en los centros, instituciones y universidades que las ofertan.

En cuanto a la formación del docente, su calidad se determina por sus competencias cognitivas, metodológicas y la relación maestro-alumno. Y otras características personales como ser comprometido, inspirado, inspirador y creativo.

En lo que respecta a la evaluación, los estudios que se han realizado hasta la fecha muestran que el propósito de los maestros ha sido comparar los resultados obtenidos con los resultados esperados. Es decir, verificar si los aprendizajes de los estudiantes se corresponden con los contenidos que el maestro ha desarrollado según su currículo escolar. Esta práctica se conoce con el nombre de evaluación por norma y se realiza para obtener información sobre el aprendizaje y elaborar los registros escolares de promoción y certificación respectiva. Y no considera los aprendizajes más allá del currículo a través de las TIC, Tecnologías de la Información y Comunicación, entre otros medios. Por lo que es necesario agregar otros formatos, alternativos, complementarios o auxiliares tales como: grabaciones de audio para discusiones, estrategias para el desarrollo del pensamiento crítico y estrategias interactivas para analizar prejuicios, asunciones y percepciones.

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