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¡Que relajo!

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<p>[email protected]</p><p></p><p>En septiembre de 2003, presenté a la Sala de lo Constitucional un recurso por la reforma que la Asamblea Legislativa hizo al artículo 215 del Código Electoral, que violaba la Constitución. </p><p>La referida reforma tenía por finalidad facilitar la inscripción de Héctor Silva como candidato del FMLN para alcalde de San Salvador, quien no había podido obtener “el finiquito de cuentas”.</p><p>El 14 de diciembre de 2004, la Sala de lo Constitucional resolvió favorablemente mi petición, declarando la inconstitucionalidad de la reforma señalada.</p><p>En esa ocasión, los diputados de la Asamblea Legislativa declararon a los medios de comunicación que la Sala de lo Constitucional era la única autoridad, de acuerdo con la Constitución, para declarar las inconstitucionalidades; así, Roberto Angulo, del PCN, dijo: “Debemos acatar la resolución”; y luego agregó: “Que la ley impere en nuestra patria” (El Diario de Hoy, 21 de enero de 2005, página 16).</p><p>Ahora, por la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se ha creado una crisis institucional que ha generado un abierto desacato de algunos diputados de la Asamblea Legislativa por el fallo emitido por la Sala de lo Constitucional.</p><p>Nadie duda que esta crisis se ha convertido en un “relajo” y es parte de un “plan siniestro” para apoderarse de los tres órganos del Estado, diseñado por los “hombres con olor a pólvora” y algunos diputados que desde hace tiempo han perdido la brújula de la moral, con el apoyo “timorato” de “don Funes”, primero dijo que no y luego sí.</p><p>Este apoyo de “don Funes” es una venganza contra la Sala de lo Constitucional, pues declararon inconstitucionales las trasferencias de dinero a la partida de gastos corrientes de la Presidencia, de los ministerios: Defensa $5 millones, de la partida alimentación de soldados. Solo comieron chojoles duros; y $1 millón del Ministerio de Salud Pública, de la partida compra de medicinas. Y el pueblo muriéndose.</p><p> “Don Funes” se ha caracterizado por respaldar acciones ilegales, recordemos el apoyo incondicional que le dio al hombre que quiso robarnos el “Boquerón”, cuando se desempeñaba como su empleado de confianza y locutor.</p><p>El más simple análisis de estos últimos 36 meses de desgobierno acongojan profundamente al contemplar el retroceso en todos los órdenes que se ha operado en El Salvador, situación que amenaza la supervivencia de la República.</p><p>Los síntomas de esta devastadora crisis se descubren por doquier; el desempleo azota a la mitad de la población, corrupción galopante que ha socavado la moral pública, estamos pasando de la pobreza a la miseria, endeudándonos pavorosamente, gastan nuestros impuestos en bagatelas, cinta azul (Salud). </p><p>Hemos perdido las últimas migajas de la soberanía al llevar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional a un organismo centroamericano, manejado por los sandinistas como lo ha señalado valientemente la señora presidente de Costa Rica. Tome ejemplo “don Funes” de lo que es valentía.</p><p>Anteriormente, esta situación se resolvía con la hidalguía militar, acompañada de cañonazos disparados del cuartel El Zapote.</p><p>Hoy los de la “cuna de valientes” han tirado a la basura el juramento ante la patria: defender la soberanía.</p><p>Nos toca a los salvadoreños defenderla y poner un alto a estos violadores de la Constitución, que pisotean la dignidad, abusan de los dineros del pueblo, nos endeudan, despilfarran los impuestos y creen que somos idiotas de no darnos cuenta.</p><p>Nuestra Constitución nos da el derecho de separarlos de sus cargos y llevarlos a juicio por traición a la patria; y no tengamos temor a los organismos internacionales. A los corruptos y sanguijuelas de los fondos públicos hay que encarcelarlos hasta que devuelvan el último centavo que nos han robado.</p><p></p>

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