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¿Qué se hace con las remesas?

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Óscar Rubén Zelaya L. Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Normalmente se menciona sobre las ventajas y necesidades de las remesas familiares desde otras naciones para el país y en especial para los parientes de baja capacidad económica a fin de contribuir a solucionar su subsistencia, de mejorar el nivel de vida, escolaridad, salud y más. Si se analizara en detalle el destino de tales ingresos, valdría la pena conocer la realidad porcentualmente de ese aprovechamiento, dado que a simple vista se conoce que además de lo antes indicado, hay muchos beneficiados que prefieren no trabajar, en cambio adquieren vestuario y zapatos extranjeros de reconocidas marcas internacionales, servicios de alimentación en bares y restaurantes de lujo, siendo muy pocos los que buscan el ahorro con diferentes objetivos como adquirir viviendas, establecer pequeños negocios de alimentos u otros comercios y talleres, etcétera.

Si bien es cierto que el dinero recibido es propio y pueden disponer a su decisión, el problema radica en que no todas las personas han sido educadas para priorizar ingresos ni egresos con relación a los bienes y servicios indispensables para el manejo financiero de sus hogares y menos a estimular el ahorro, lo que permite pensar en la necesidad de incluir en las reformas de programas escolares, pues con solo el 75 % de la población económicamente activa que logre manejar su dinero, el país ganaría al logra invertir en pequeñas o medianas empresas.

Debe tomarse en cuenta que los cambios en las políticas internas y externas respecto a sus relaciones tienden a reducir los montos de las remesas y por lo tanto debemos cuidar más el uso de las mismas. El tema del ahorro y las inversiones, incluyendo la distribución del gasto, debería incorporarse en los planes a todo nivel de estudios, pues es parte de la formación del ciudadano, que es uno de los objetivos de la educación, en unos países más que en otros, pues corresponde a los ciudadanos saber administrar su dinero para lograr un desarrollo económico de cada nación, así como la moral, el orden y la disciplina son principios que deben inculcarse desde la niñez y que en anteriores generaciones correspondía a los padres de familia, porque eran más unidos y disponían del tiempo necesario para atender a sus hijos en el hogar, pero en esta época, un alto porcentaje de familias solo disponen de madre por distintas razones que debemos suponer, al igual por el elevado costo de vida, cada quien trabaja por separado y largas distancias por recorrer, los hijos quedan en abandono por muchas horas al día, expuestos a los riesgos de drogadicción y la delincuencia.

Las condiciones a la fecha han cambiado y comprendiendo el Estado dicha realidad debería contribuir asumiendo la obligatoriedad de ese renglón de formación, porque al final utilizará recurso humano para sus delicadas funciones y como lo estamos viendo, hasta los más altos funcionarios se encuentran en la corrupción por esa falta de enseñanza y están siendo juzgados por cantidades millonarias que se han malgastado y robado.

Las costumbres, buenas o malas, son producto de la aceptación generalizada de la población en hacer actividades, decir frases, o modismos para facilidad del lenguaje nato, ni guardar el orden adecuado en sus controles, a veces tergiversando términos, principios básicos y técnicos de toda clase en la sociedad, lo que solo puede corregirse con la educación y formación desde la edad temprana, incluyendo el manejo del dinero, que es factor determinante en la economía familiar y de toda la nación.

Tags:

  • remesas
  • ingresos
  • ahorro
  • desarrollo
  • corrupción
  • costumbres

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