Lo más visto

Que triunfe la vida

Tradicionalmente se dice: Año nuevo, vida nueva. Ese anhelo se repite cada año, pero casi siempre en forma mecánica, sin convertirse en un propósito asumido de manera consciente y comprometida.
Enlace copiado
Enlace copiado
En verdad, más que invocar nueva vida tendríamos que proponernos hacer que la vida como tal, con todas sus energías constructivas, se haga presente cada minuto, cada hora, cada día. En deplorable contraste, lo que se ve por todas partes es el sometimiento de la vida a los perversos poderes de la intolerancia, del odio, del materialismo, de la indiferencia y de la muerte. Y en estos días que corren, lo más visible en los distintos planos globales es ese sometimiento que crece como una enloquecida espiral. Y de esto no escapan ni las sociedades presuntamente más civilizadas. Lo que se necesita, entonces, con urgencia y por doquier, es hacer que lo positivo se imponga sobre lo negativo de manera avasalladora. La vida es un triunfo en sí misma, y no hay que permitir que ninguna distorsión desactive esa condición de origen. Los seres humanos hemos instalado infinidad de diferencias, y entre las que más destacan están las socioeconómicas; pero nunca hemos podido ni podremos alterar la unidad básica de la vida, que es sin duda un regalo radiante de las potencias superiores, cualquiera que sea el nombre que les demos a éstas. Todos respiramos y sentimos, soñamos y trascendemos, imaginamos y amamos. No arruinemos la vida poniendo lo superfluo por encima de lo fundamental. Estamos iniciando un año más, y la ocasión es más que oportuna para hacernos el propósito de salvaguardar el tesoro de todos, sin excepción de ninguna índole: la vida, la sagrada y cotidiana vida...

Lee también

Comentarios