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REDIVIVUS: cuidemos la naturaleza

Mi sobrino nos invitó a disfrutar del espectáculo REDIVIVUS, el cual fue organizado por jóvenes de una escuela bilingüe, quienes dieron un mensaje a través de todo el evento: estamos aquí gracias a la naturaleza, por eso hay que cuidarla.
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Parece que finalmente es la juventud la que ha encontrado la mejor manera de hablarnos efectivamente por medio del arte, el teatro y la música sobre nuestra responsabilidad con el medio ambiente. Los muchachos y muchachas que dieron todo en el escenario, teniendo de telón de fondo imágenes hermosas de mares, antorchas, glaciares y montañas verdes con ríos exuberantes, no están solos en su mensajes, ya que parece que han asumido, sin apenas darse cuenta, de la herencia ancestral de los valores de la cultura occidental, la cual hunde sus raíces en la gran tradición cristiana, que tiene a su vez como origen el llamado de Dios a cuidar la creación, plasmado en las primeras páginas del libro más antiguo de la humanidad: La Biblia.

Tres grandes líderes espirituales han concedido importancia a la cuestión ecológica. Sí, fue San Juan Pablo II quien inició con más detalle esta línea del pensamiento social católico, y Benedicto XVI la continuó admirablemente, el papa Francisco parece que quiere convertirla en un eje de su pontificado. Benedicto XVI se refirió así: “Así, pues, además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar humana, y que a su vez requiere una ecología social… La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa… Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres. Una y otra presuponen la paz con Dios… El medio ambiente es un don de Dios a todos los pueblos decía y ni la naturaleza ni los seres humanos pueden ser vistos como meros productos… El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral… Es preocupante el hecho de que a menudo los mismos grupos sociales y políticos que, admirablemente, están más en armonía con la maravilla de la creación de Dios, presten escasa atención a la maravilla de la vida en el seno materno”.

Los seres humanos, criaturas de Dios y de la naturaleza, estamos sujetos a las leyes naturales. No podemos utilizar nuestro cuerpo al margen del sentido natural que le es propio. De ahí que la ecología humana y la natural sean parte de lo mismo. El papa Francisco ya escribió: “La protección de la naturaleza no es tarea solo de quienes tienen capacidad de decisión, sino de todos, porque todos somos llamados a ser custodios de la Creación”. (Encíclica “Laudato si”). Por eso se vuelve crucial que caminen juntas la bioética y la ecoética, pues ser natural es una categoría moral cuando entendemos la naturaleza como una creación de Dios. Entender que la naturaleza tiene un alma por ser criatura de Dios nos llevará a ver en ella un reflejo de lo sagrado. El título de la encíclica mencionada se toma del Cántico del hermano Sol de San Francisco de Asís, un poema de la literatura medieval, que habla del valor de todas las criaturas, animales, paisajes y de su belleza y perfección, lo cual nos ayuda a encontrarnos con Dios.

Tags:

  • naturaleza
  • juventud
  • medio ambiente
  • paz
  • dios

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