REMOVIENDO LAS BARRERAS AL CRECIMIENTO

Las crisis generan reflexiones y evaluaciones de la situación desde ópticas diferentes de las usuales, en el país vivimos crisis de la violencia, fiscal y de endeudamiento que ha calentado la economía más allá de la zona de confort, rebasando la alerta amarilla.
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Hace unos cuantos años teníamos una deuda un poco mayor del 40 % sobre el PIB y se consideraba alarmante subirla y acercarse a lo que internacionalmente se consideraba muy peligroso, llegar a niveles cerca del 50 %. Ahora rebasamos ampliamente el 60 % de deuda sobre PIB y la tendencia en los últimos siete años ha sido la de un aumento constante y sostenido de la deuda. La situación es más alarmante al analizar que la misma ha sido producto del déficit permanente y continuado en las finanzas públicas, que los ingresos tributarios han sido mayores en los últimos años que en los previos y aún así al aumentar el déficit hemos recurrido a la práctica nada sana de prestar para pagar deudas vencidas y financiar el gasto corriente, algo que todos los organismos internacionales y los manuales básicos de economía recomiendan enfáticamente no hacer.

Por primera vez en los últimos años, el Gobierno no ha tenido en la Asamblea los votos para seguirse endeudando, en esta ocasión no hubo tránsfugas en ARENA que rompieran la capacidad de no aprobar préstamos en la Asamblea como en las dos legislaturas anteriores. La oposición para dar los votos pide asignación detallada de los presupuestos, auditoría del uso de los fondos de los préstamos, transparencia y rendición de cuentas. Al partido en el Gobierno no le ha gustado la exigencia y sin más préstamos se ven en la situación de iliquidez a la que no estaban acostumbrados y las finanzas hacen crisis, a Hacienda le falta dinero para pagar compromisos, devolver el IVA, cumplir con los presupuestos de salud, educación y seguridad, entre otros; hay crisis y eso obliga a analizar las cosas desde una óptica diferente, micro, mediano, grande.

Lo que vive el país no es único ni inédito, se da en todo el mundo en gobiernos que gastan las de lo que ingresa a sus arcas y que se enfocan más en gastar que en incrementar la producción, hacer crecer la economía, lo que se logra fomentando las inversiones privadas de todo tamaño, micro, mediana y grande. El fomento de las inversiones se logra dando confianza y certidumbre al inversionista, sobre lo que hemos escrito bastante, pero no es vano repetirlo, confianza la más implorante, certidumbre en que no se cambiarán las reglas como se ha hecho en estos años, introduciendo impuestos nuevos, amenazando la libertad de expresión en discusiones en Asamblea, tratando de cambiar la forma de asignar frecuencias en aparente deseo de favorecer intereses, con proyectos poco transparentes como el SITRAMSS, la participación de SUBES, el reprochable gasto en la Asamblea de todos los partidos… el discurso cambiante del presidente , ahora atacando al sector privado, luego rectificando; ahora las poco felices declaraciones y llamada de embajadora de Brasil, el “golpe de Estado”, los anteriores ataques a la Sala de lo Constitucional… Posiblemente la gente en el poder no comprende las motivaciones y temores del inversionista, pequeño, mediano y grande, son igualmente sensibles a tomar riesgo en situaciones de incertidumbre.

He escuchado en el CNSCC que el empleo está considerado en todo el plan, refiriéndose a empleos creados por municipalidades o el Estado, esos no son los masivos que sacan adelante una economía, son los miles de privados que en situación de confianza deciden invertir porque no ven amenazas grandes en el actuar del Gobierno, legislativo y judicial.

Una importante labor para remover las barreras al crecimiento es lo que arriba exponemos, analizando no debiera ser tan difícil, es un tema de apertura de mente y voluntad.

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