Razón y locura

Albert Einstein muy sabiamente definió la locura como “hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”. Y en esta época de campaña, los partidos políticos, candidatos y elecciones son la prueba más clara de una sociedad plagada de locura.
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Y no me refiero a una locura relacionada con demencia, sino a una llena de cotidianidad, estigmas y paradigmas, como lo dijo Einstein. Una sociedad que después de tantos años sigue dividiendo al país en dos bandos: derecha e izquierda; cuya locura justifica el resentimiento social de dos partidos políticos (viejos y desgastados) que no han sido capaces de un diálogo racional y que día a día siguen haciendo lo mismo, prometiéndonos resultados diferentes.

Desde que tengo uso de razón recuerdo haber escuchado comentarios familiares de quiénes eran los buenos y los malos. Lo escuché en el colegio, en la universidad, después el trabajo, en reuniones, etcétera. Cada quien detallando el bueno y el malo de su historia, dependiendo de lo que sufrió o lo que su familia le contó.

El problema es que los que estamos ahora seguimos viviendo la misma historia a pesar de que en su momento no teníamos uso de razón para saber qué pasaba. Hemos crecido con el mismo resentimiento social que plagó a partidos políticos que terminaron en un conflicto armado hace algunas décadas; con la diferencia que a nuestra generación “se lo contaron”.

Y así se repite la cadena. Y generación con generación esa locura nos invita a exigir resultados nuevos, sin dejar de hacer siempre lo mismo. Sin dejar de dividir en buenos y malos, en derecha e izquierda, ARENA y FMLN. Un tipo de locura que solo nos permite aceptar sin cuestionar y contrastar. La misma locura que tiende a ignorar lo malo de “tu partido” y a exaltar lo bueno de este. De seguir así, posiblemente el resultado de esa cadena sea el mismo de la década de los ochenta.

Es por eso que como jóvenes debemos preocuparnos por un relevo generacional que permita sacar esos discursos conflictivos de la política salvadoreña. Recordarnos que hacer política no es hacer partidismo, sino la búsqueda por el bien común.

Como joven me inspira que en este nuevo periodo electoral se haya incluido a candidatos de 30 años, profesionales y empresarios, cuya visión ya no es llegar al mando como fuerza política, sino trabajar para el desarrollo del país.

Vemos jóvenes que están integrando nuestras estrategias de administración de recursos, propuestas políticas, que están renovando canales de comunicación con la sociedad. John Wright, Mayteé Iraheta y Nayib Bukele, entre otros, están renovando el aparato primitivo que tenemos como Asamblea Legislativa y, a mi criterio, subiendo los estándares de candidatos que en un futuro deberíamos exigir.

Es en este periodo que se ha dado el primer paso a la construcción de una sociedad un poco menos polarizada; integrando candidatos cuyas ideas ya no implican ganar o perder, sino trabajar y generar estrategias. Candidatos que demuestran que la juventud tiene una oportunidad mayor de cambiar el país a través de diálogo y profesionalismo. Como lo decía Nietzsche, “siempre hay un poco de razón en la locura”.

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