Reactivar y hacer crecer la economía

Hay que evitar, como suele decirse, que lo urgente no margine lo importante.
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El debate y los análisis económicos del país están hoy en día muy concentrados en la problemática fiscal y temas colaterales. Sin lugar a dudas tiene que ver con la crítica situación de las finanzas públicas, el asomo de la posibilidad del impago ante los compromisos adquiridos por el Estado, sus implicaciones sociales y electorales. Sin lugar a dudas es una problemática importante y urgente de atender.

Sin embargo, no habrá solución sostenible a la problemática fiscal o de pensiones si no se aborda de manera sustantiva nuestro problema estructural de bajo crecimiento. Mientras este persista, toda reforma fiscal perderá efectividad y sostenibilidad; para el caso, las últimas cuatro reformas tributarias, todas impulsadas en un contexto de bajo crecimiento, han tenido un rendimiento de solo el 50/60 %. De igual manera, cualquier reforma paramétrica o cambio en el diseño institucional del sistema de pensiones no tendrá sostenibilidad a medio/largo plazo si no se incrementa la cobertura, el número de cotizantes, y por tanto si no hay aumentos robustos en el empleo formal; con solo un 25/30 % de la PEA con empleo formal y bajos salarios, no hay sistema de pensiones sostenible... mucho menos con un Estado con finanzas públicas estructuralmente enclenques.

En consecuencia, es esencial reactivar y hacer crecer sólidamente nuestra economía, y promover con intensidad la discusión sobre el cómo hacerlo. Hay que evitar, como suele decirse, que lo urgente no margine lo importante. Y no se trata de sustituir el apasionado debate sobre la aguda situación fiscal sino de complementarlo. De hecho, debimos haber comenzado al revés: primero hubiéramos discutido y buscado entendimiento sobre el tipo de apuesta o estrategia productiva que más le conviene al país, y luego debimos debatir sobre el cómo la financiamos. Pero lo hecho, hecho está, y hay que lidiar con lo que ya se dejó rodar.

En línea con lo antes dicho, unas preguntas claves a responder deberían ser: ¿Cuál es la apuesta productiva estratégica para El Salvador en el actual contexto mundial? ¿Cuál es esa apuesta productiva que garantiza una dosis sustantiva de sostenibilidad al crecimiento, que nos puede colocar en otra órbita del desarrollo, que nos aleja de ser una economía miserable y sin perspectiva de futuro?

Como lo hemos repetido en múltiples ocasiones, esa apuesta reside en nuestro principal potencial, en nuestra verdadera “mina de oro”, es decir nuestra posición geográfica y nuestra escala horaria. Esto en tanto que somos parte de una zona estratégica para el comercio y los flujos de inversión a nivel mundial, que conecta dos océanos, dos subcontinentes y tres continentes, además de estar a poco más de dos horas del principal mercado mundial y con escalas horarias similares. Esta es una posición privilegiada que no estamos aprovechando (mejor la aprovechan los traficantes de drogas y personas). Ahí está Panamá para dar muestra de cómo se puede sacar ventaja del rol de “puente mundial” del comercio.

En tal sentido, la apuesta estratégica con mayor potencial de reactivación y crecimiento sostenido es la conformación de una Plataforma de Servicios de Alto Valor Agregado, donde los servicios de logística, comunicación, médicos, producción de conocimiento, ensamblaje, entre otros, juegan un rol esencial. Los corredores Acajutla, Comalapa y La Unión, por un lado, y San Salvador, Mizata y Estero de Jaltepeque, por otro, son claves en esta apuesta productiva. No podemos acá, considerando el breve espacio de esta columna de opinión, ampliar el tipo de estrategia, inversiones y acciones que podría contener esta apuesta productiva. Pero no hay que inventar tanto, pues ya hay varias propuestas elaboradas sobre ello.

Ahora bien, la definición y sobre todo la puesta en marcha de esta apuesta productiva estratégica tendrá adicionalmente el gran reto de asegurar que el crecimiento logrado tenga capacidad de generar desarrollo, de tal forma que sea un crecimiento que alcance a los pobres y/o marginados, que no fomente desigualdad socioeconómica y política, que no atente contra el medio ambiente, entre otras variables que solemos dejar de lado cuando nos emocionamos mucho con el crecimiento.

Tags:

  • economia
  • crisis fiscal
  • bajo crecimiento
  • deuda

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