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Reconstruir el tejido social deteriorado

En la lectura de revistas, periódicos, programas culturales, etcétera, encontramos con frecuencia que algún periodista dice que “el periodismo debe fortalecer el tejido social”
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En la lectura de revistas, periódicos, programas culturales, etcétera, encontramos con frecuencia que algún periodista dice que “el periodismo debe fortalecer el tejido social”; a un sociólogo argumentando que “la gente debe reconstruir el tejido social, que debemos privilegiar la salud del tejido social”; y a un político que ofrece que “no cejará de defender la vida de los hijos del país, ya que aún se puede rescatar y reconstruir el tejido social de nuestro pueblo”.

Aunque dentro del significado de tejido social hay muchas acepciones, hay una muy sencilla que dice que “el tejido social es todo eso que tenemos en común quienes pertenecemos a una comunidad, es todo lo que nos une, es el que nos da lugar en el mundo, que nos hace ser lo que somos y sentirnos parte de una misma cultura, de una misma tradición y que, en cierta forma, es lo que nos hace ser nación”.

Pero en nuestro país, desde hace mucho tiempo este tejido social se ha ido deshilvanando hasta romperse y dar lugar a algunos indicadores, como el incremento de la agresión y diferentes formas de violencia, etcétera.

Muchos autores de nuestro medio coinciden en identificar la inseguridad como un medio para debilitar el tejido social. Agregan que además de deteriorar la calidad de vida, la inseguridad genera una sensación de incertidumbre e indefensión que se ahonda con el paso del tiempo. También apuntan que la desconfianza generalizada en las instituciones legales origina sentimientos de indefensión y estados de impunidad. Además, que la inseguridad provoca que las familias cambien sus hábitos de esparcimiento, que los individuos cambien sus formas de participación social. Todo lo anterior obliga a los ciudadanos ver “al otro” como diferente, al que hay que temerle o con el que no es bueno asociarse.

Dentro de ese rompimiento del tejido social es común que se piense que no importa comprar productos sin factura para no pagar el IVA; que hay que usar el cinturón de seguridad no para proteger nuestra vida, sino para evitar multas de la policía; que no importa lanzar la basura a la calle o frente a la casa del vecino; que no es delito comprar piratería o que no hay problemas al ser corruptor ofreciendo pagos a la policía para evitar una multa. Un rompimiento social del respeto a la vida del otro pude comprobarse en el caso de que gran parte de la población opina que las autoridades en lugar de capturar a los delincuentes y llevarlos a las prisiones los maltraten físicamente o les ocasionen hasta la pérdida de su vida.

Como estrategias para fortalecer el tejido social se menciona que desde la familia se debe garantizar el sustento físico y afectivo de sus hijos. Participar en los procesos de su educación que tienden a lograr su autonomía y equilibrio, así como la adquisición y reproducción de valores; desde la escuela mostrar que estas instituciones acercan a los individuos a los conocimientos y las competencias que colaborarán con el saber y el saber hacer, así como reconocer la importancia de estos aprendizajes en la vida productiva de los individuos.

Recordemos que fue principalmente la decadencia moral la que condujo a la caída del Imperio romano, pues lejos de crear políticas sanas, los emperadores dieron rienda suelta a sus bajos instintos.

Tags:

  • tejido social
  • comunidad
  • cultura
  • desconfianza
  • incertidumbre

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