Recordando al visionario Julio Verne

Cada 20 de julio se conmemora el aniversario del arribo a la Luna de los astronautas estadounidenses Armstrong, Aldrin y Collins, quienes fueron lanzados al espacio desde el cabo Kennedy, en Florida, el 16 de julio de 1969, como parte de la Misión Apolo 11, que permitió a EUA ser el primer país en poner una nave tripulada sobre la superficie de nuestro satélite natural.
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 La expresión de Armstrong al pisar la superficie lunar, “un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”, debe seguir siendo un incentivo para los científicos, en el sentido de continuar trabajando arduamente en cuanto a los viajes espaciales tripulados, porque aún nos hace falta avanzar muchísimo en lo que a este tema respecta.

Pero al recordar tal acontecimiento, es justo también hacer un reconocimiento al aporte del escritor francés Julio Verne, quien nació el 8 de febrero en Nantes, Francia, cuya capacidad visionaria plasmada en algunas de sus obras literarias le permitió al hombre moderno la invención de muchas máquinas y aparatos que estuvieron en la mente de Julio Verne un siglo antes de su invención. A él se le atribuye la predicción de la invención del helicóptero, el submarino, la televisión, naves espaciales, etcétera.

Sin embargo, lo que sigue causando la admiración de este connotado escritor fue su capacidad visionaria para predecir los viajes a la Luna en naves espaciales, que el hombre haría un siglo después, al realizar el lanzamiento del Apolo 11 con destino a nuestro satélite natural en 1969, como se dijo antes.

Uno de sus libros más leídos ha sido “De la Tierra a la Luna”, publicado en 1865, obra en la cual el autor hace la narración de un viaje a la Luna, donde existe una asombrosa coincidencia en los detalles con el viaje que los astronautas estadounidenses realizaron a la Luna casi cien años después.

Al rememorar el legado que nos dejó este escritor, es importante hacer notar que desde antes de la Edad Media el hombre ha sentido inclinación por el estudio de los astros y una enorme fascinación por tratar de descubrir los secretos del Universo. Sin embargo, pocos estudios se han hecho sobre los secretos que podría guardar nuestro planeta en sus más profundas entrañas. Cuando leemos la obra “Viaje al centro de la Tierra” es difícil no hacerse estas preguntas: ¿Existe la posibilidad de que haya animales prehistóricos viviendo en las capas profundas de nuestro planeta? ¿Existirá alguna especie de hombre prehistórico viviendo en algún lugar habitable de las entrañas de la Tierra?

Muchos niños, adolescentes y personas de cualquier edad aún leen con admiración las diferentes obras literarias de aventura y ciencia ficción del célebre escritor, cuyas principales obras fueron escritas a mediados del siglo XIX, entre las que podemos mencionar “La vuelta al mundo en 80 días”, “Veinte mil leguas de viaje submarino” y “Viaje al centro de la Tierra”.

Por otro lado, aunque existe mucho escepticismo con relación a la existencia de civilizaciones parecidas a la nuestra en otras galaxias, siempre ha existido también la percepción en muchas personas de que no estamos solos en el Universo. Si no fuera así y fuésemos los únicos habitantes del Universo, sería un lamentable desperdicio cósmico, donde existen más de cien billones de galaxias y más de un trillón de estrellas, alrededor de las cuales es posible que existan millones de planetas similares al nuestro. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Por qué las grandes potencias a escala mundial tienden a ocultar y subestimar la existencia de civilizaciones alienígenas en el Universo, más evolucionadas tecnológicamente que la nuestra?

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