Reflectores ciudadanos

El proceso electoral 2018 y 2019 está en marcha. Uno de los aspectos que llama la atención es que varios medios de comunicación (tradicionales y alternativos) están proyectando a los potenciales candidatos a alcaldes, diputados y presidentes como que si los partidos políticos no estuvieran atravesando por una crisis de credibilidad.
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Esa corriente es favorable para los gobernantes y desfavorable para los gobernados. ¿Por qué? Debido a que los dirigentes partidarios y gubernamentales siguen dando palos de ciego y los salvadoreños están buscando desesperadamente reflectores que iluminen el camino hacia la paz social y el progreso.

El Salvador tiene varios retos, cinco de los cuales se exponen a continuación. Todos los que se presentan tienen un común denominador: el poder político –por sí solo– no puede enfrentarlos satisfactoriamente. Esa tarea exige responsabilidad, sabiduría y cooperación pública-privada.

Reto 1. Generar certidumbre y confianza en El Salvador. La zozobra (inseguridad y desempleo) está aumentando por las medidas antiinmigrantes que están aplicando en EUA. El paso por la frontera norteamericana se está haciendo más difícil y costoso. Además, la repatriación de delincuentes experimentados amenaza con aumentar el crimen en suelo cuzcatleco.

Reto 2. Mejorar la calidad de vida de los salvadoreños. Una vía efectiva es aumentando las inversiones, creando empleos productivos, saneando las finanzas públicas y ayudando a las poblaciones más vulnerables. Conviene, por lo tanto, que los contribuyentes y electores les exijan a sus gobernantes que hagan bien su trabajo y rindan cuentas. Hace falta liderazgo, diálogo público-privado y capacidad de gestión.

Reto 3. Elevar la calidad de los servicios y espacios educativos en las escuelas públicas. Conviene fortalecer la relación entre el MINED, el círculo académico y el sector productivo, así como la cooperación entre docentes, estudiantes, padres de familia, líderes comunitarios y alcaldes.

Reto 4. Facilitar el acceso al mercado laboral e incentivar el emprendimiento. La economía formal está estancada, la economía informal crece geométricamente y la economía criminal se expande por todo el territorio nacional. Consiguientemente, numerosos agentes económicos pagan pocos impuestos e incontables connacionales se involucran en negocios turbios.

Reto 5. Activar la participación ciudadana y neutralizar la polarización. Procede, entonces, que la sociedad civil levante su voz constructivamente y ayude a que los gobernados ejerzan su voto libremente. De avanzar en esa dirección, se cambiaría la ecuación 30-40-30, la cual tiene a El Salvador en un callejón sin salida. Esta fórmula significa que el “voto duro” (30 % de los ciudadanos) define el rumbo del país; el 40 % de conciudadanos prefiere cerrar los ojos y eludir la realidad nacional; y el 30 % de compatriotas ha decidido emigrar.

Conclusión: la polarización ha sido una estratagema efectiva para dividir al país y procurar el control del aparato estatal. El problema es que esa forma de gobernar es equivocada y contraproducente. Prueba de ello es que la violencia delincuencial, la pérdida del control territorial y el ímpetu de la economía criminal conducen al país a la anarquía (y después al autoritarismo). En tal sentido, los reflectores ciudadanos pueden ayudar a encontrar la ruta para rescatar el país. Uno de los reflectores ciudadanos que más alumbra es el de los jóvenes, quienes claramente establecen tres prioridades: (1) educación de calidad, (2) trabajo decente y (3) seguridad pública.
 

Tags:

  • MINED
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