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Refrescar una organización sin que pierda su esencia

Continuando con la reflexión de cómo dirigir colegiadamente una organización fundamentados en la regla tripartita de Agustín de Hipona, la cual ha sido utilizada por los grandes estadistas de la historia, desde la Edad Media, escribo la frase de nuevo: “Unidad en lo necesario, libertad en lo opinable, amor en todo”. Esta recomendación se vuelve como una brújula en el camino del buen dirigente, si se tiene en cuenta que en toda comunidad humana existe una tensión entre la unidad y la pluralidad.
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La recomendación de Agustín de Hipona ayuda a trabajar en la formación de una cultura que facilite la cavilación sobre aquello que es lo más humano en nosotros, que nos guíe en la gestión del país o de la organización en que colaboramos, permitiendo el debate sano y pluralista de las diferentes formas de cómo llevar a la realidad la aplicación de los principios éticos que se han elegido.

I. Unidad en lo necesario (entendido como la esencia y principios universales básicos humanos)

Si falta la unidad en lo necesario, se rompe la comunión entre las personas que buscan un objetivo común. ¿Dónde se encuentran la esencia y principios básicos de la convivencia en nuestro país? En la Constitución y en la identidad nacional, igualmente real que aquella, y que en nuestro caso está fundamentada la tradición y cultura occidental (valores cristianos), que hunde sus raíces en los verdaderos liberales conservadores de la ética de las virtudes (herencia greco romana). Si se aplica este concepto de unidad en lo necesario al fútbol, lo esencial para jugar sería contar con 11 jugadores por equipo, la pelota es de tamaño oficial, al igual que las canchas y hay un manual de reglas que árbitros constantemente recuerda cuáles son. Pero una vez esto se entiende, la creatividad e innovación es infinita dentro de la cancha (Messi y Ronaldo son un ejemplo).

II. Libertad en lo opinable

Unidad no es uniformidad. Una vez asegurada la unidad en lo esencial, la libertad de los ciudadanos que participan en política partidaria en Arena se despliega abarcando el ancho campo de lo cambiante y contingente. Un ejemplo de manifestación de libertad en lo opinable la muestran quienes conforman un movimiento ciudadano, ya que por lo general determinan sus valores y pueden elegir el partido que puede defender y promover sus ideas. Esto les permite acercarse libremente a colaborar y a influir de cerca, sin que esto signifique que son un apéndice de ese partido; comprendiendo que entre más cerca se esté, se puede brindar apoyo con humildad, con insumos e ideas, como un servicio al país. Lo mejor es ayudar a que un partido político se sanee porque va acompañado de una ciudadanía valiente que dejó su zona cómoda de criticar en redes para poner reparo efectivo a los malos políticos.

III. Amor en todo

El amor es el mayor de los valores humanos, el único que permite la unidad de una sociedad, traducido en solidaridad por los más necesitados. Motivados por el amor a la patria, escucharemos activamente a quienes piensan diferente y reconocer la parte de verdad que tiene que decirnos, para que juntos dialoguemos con amor hasta alcanzar la verdad, el bien y la belleza de las cosas.
 

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