#Reiniciar ElSalvador

Hay un hartazgo, en el que me incluyo, por las condiciones actuales del país, por la falta de compromisos y ética de los políticos, y por la violencia social que sangra, literalmente, a la sociedad.
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Y si algo me queda claro es que la clase política no tiene la capacidad intelectual ni el deseo de mejorar el país para todos (solo vea cómo en lugar de usar el sistema de salud público o el ISSS, gastan impuestos para recetarse exorbitantes seguros médicos privados).

Es inverosímil que sigamos siendo liderados, y venerando, a las mismas mentes que nos llevaron a la guerra civil de los ochenta y responsables también de la actual degradación social. ¿De ellos seguimos esperando una sociedad para el siglo XXI? Yo no.

Pero existe una generación de millenials salvadoreños de diferentes corrientes de pensamiento, más preparados, y con la capacidad intelectual para proponer y debatir en mejor calidad que sus antecesores. El problema es que, aparte de esporádicos chispazos, sigue dormida. En parte porque las cúpulas no quieren abrirles espacios y en parte por su propia apatía. Lo grave es que si esta generación de salvadoreños no despierta, los líderes ochenteros de siempre mantendrán al país en esta continua espiral de decadencia.

Quizás nuestro sistema lo que necesita es un “reboot” (como el reinicio de una computadora). Ese reinicio, utilizando las reglas de la democracia, requiere sustituir a esas mentes arcaicas, abúlicas y poner en sus puestos a personas con pensamientos más acordes a los tiempos. Y significa también llevarle la información oportuna y transparente a los ciudadanos, para desarraigar el fanatismo y favorecer a estos candidatos nuevos e independientes.

Solo así inoculamos la partidocracia y el fanatismo que nos infecta.

La generación Y es más creativa, confronta menos, debate mejor y es más libre. Pero para descubrir estos talentos se necesita la organización de debates públicos moderados, involucrarnos a los nuevos movimientos sociales que están surgiendo, e ignorar a las cúpulas partidarias. Los millennials dominan tecnologías disruptivas con posibilidad de transparentar y liberar la sociedad. En 2008, ciudadanos de Islandia escribieron un nuevo texto para su constitución a través de redes sociales. En Argentina, desarrollan el DemocracyOS (democracyos.org), para comunicarle a sus parlamentarios cómo desean que voten. Y en Estados Unidos, un jovencito creó un plugin que resalta el nombre de cualquier político norteamericano en cualquier página web y revela quiénes financiaron su campaña política (allaregreen.us).

Reiniciar el sistema político y democrático de El Salvador es para mí la más urgente aspiración. Tenemos desde ahora la oportunidad de buscar y apoyar líderes que no estén infectados con el germen de los partidos tradicionales. Quizás si se consuman los ajustes adecuados a la Ley Electoral, y la próxima Asamblea incluye un buen número de candidatos independientes, promovidos por los recientes movimientos civiles, podemos romper la hegemonía de los poderes partidarios.

Mi invitación es que en 2016 trabajemos para quitar del timón a las mentes que nos tienen en el abismo desde hace tres décadas. Ellos son, sin duda, los culpables de nuestro subdesarrollo y estancamiento. Con su típica retórica mesiánica, nos convencen para mantenerlos en el poder, a pesar de su incompetencia, vicios, corrupción y ceguera intelectual. Los invito este año a hacer un esfuerzo por despartidizarnos, ignorar sus cantos de sirena e involucrarnos en las diferentes organizaciones sociales para darle un #reboot a El Salvador.

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* Título original: #RebootElSalvador

Tags:

  • violencia social
  • guerra civil
  • decadencia
  • partidocracia
  • tecnologia

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