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Relatora de la ONU, le faltó platicar con las víctimas

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Ricardo Sosa / Experto en seguridad y criminología

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La visita de la señora relatora especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias de la ONU ha dejado en la mayoría de sectores de la sociedad muchas dudas y malestar sobre las pocas líneas sobre las víctimas de la violencia, delincuencia y crimen organizado denominados actores no estatales que afecta a la mayoría de población; he leído por completo su declaración final de misión a El Salvador muy extensa, y que la desarrolla en 122 puntos, y en la cual expone un panorama general de su estadía de doce días por nuestro país, y me llama la atención que en su reporte el espacio concedido a las víctimas cometida por los actores no estatales ocupa muy poco espacio, y atención de su parte, y la aborda únicamente en el considerando numero veinticinco y en el anterior en pocas líneas menciona la responsabilidad de la violencia por las pandillas.

Hubiera sido muy interesante que pudiera conversar con más víctimas de la delincuencia y terrorismo causado por las pandillas y crimen organizado, ya que si los que le programaron la agenda no quisieron incluir más víctimas su reporte al país y ante la ONU tiene elementos de sustento para ser cuestionado, quiero sugerirle desde ya que programe una segunda visita pero con enfoque hacia las víctimas en estos rubros y que pueda considerar a los barrios, cantones, caseríos, comunidades, colonias donde estos grupos se encuentran radicados y ejerciendo Estados paralelos en donde ellos imponen sus reglas, y el que nos las cumple las paga con la muerte, en esa lista deben incluirle a los micro y pequeños empresarios que están siendo asesinados porque no pagan la extorsión (mal denominada renta por ellos ya que es diaria, semanal, mensual o cuando se les antoja), pero también a la mediana y gran empresa que le hubieran podido brindar un reporte actualizado de empleados asesinados, cifras del daño a la economía del país e inversión entre otros.

Las evidencias en números son más del 16 % del PIB los costos de inseguridad anual, más de 84,000 homicidios en el presente siglo, miembros de la FAES y PNC y sus familiares asesinados, más de $756 millones en extorsiones según el BCR en el año 2014, más incontable daños psicológicos y emocionales a los ciudadanos.

Actualmente estos grupos organizados criminales cometen entre sus principales delitos en El Salvador: homicidios, extorsión, masacres, asesinatos con lujo de barbarie, control de territorios, desplazamientos forzados internos, migración en especial de jóvenes amenazados de muerte, narcomenudeo, trata de personas, lavado de dinero, terror, violaciones, desaparecidos. Se han convertido desde hace años en grupos armados no estatales, verdaderas sociedades criminales corporativas con operaciones, membresía y presencia transnacional, por lo que son un tipo de Insurgencia Criminal representando una grave amenaza al Estado.

Como salvadoreños debemos de tomar conciencia, y asumir nuestra responsabilidad para afrontar las grandes decisiones en materia de seguridad pública, ciudadana, seguridad nacional y defensa nacional, no permitamos una vez más que los extranjeros decidan por nosotros, escuchemos sus opiniones, solicitemos consejo, pero las grandes decisiones nos corresponden a nosotros, y para eso necesitamos hombres y mujeres con liderazgo estratégico y amor a El Salvador.

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