República democrática: “Te tengo en la mira”

Tan reprochable es que el Órgano Ejecutivo señale a los medios de comunicación de ser los culpables de crear una sicosis de violencia en la población, como decirle a otro de los poderes del Estado: “LOS TENEMOS EN LA MIRA”. Independientemente del significado o intención que una persona le dé a la frase “los tengo en la mira”, ya sea como simple metáfora, por su familiaridad con las armas, o bien, por repetir un dicho que se ha convertido en popular, está mal hecho. No puede un jefe de Estado dirigir ese mensaje amenazante a uno de los poderes del Estado y pilar de nuestra República democrática.

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El presidente Salvador Sánchez Cerén aseguró en el Festival del Buen Vivir, en San Jacinto, que “mantienen en la mira a la Sala de lo Constitucional por el tipo de resoluciones que emite contra decisiones tomadas por la Asamblea Legislativa o por el Órgano Ejecutivo”. El término “REPÚBLICA” ha sido uno de los más abusados en el ámbito político; sin embargo, estamos viviendo actualmente los problemas de no saber el significado y diferencia entre república y democracia. Y uno de los mayores problemas es la demagogia de nuestros políticos y gobernantes.

El significado literal de democracia es: “El gobierno del pueblo por el pueblo”. Pero en ningún momento hemos renunciado a ser una república para pasar a ser una democracia, sino que escogimos ser una república democrática. El término REPÚBLICA tiene una definición muy clara y muy exigente. A cualquier régimen, autoritario o totalitario se le puede ocurrir llamarse República, pero no pasa de ser un mote si la organización del Estado no cumple con una serie de características.

República significa: “La cosa pública o común”. Y se refiere a que cualquier acción política debe estar orientada hacia el bien común, en contraposición al beneficio de grupos o clases. Escogimos vivir en un régimen democrático, pero avalado por instituciones republicanas, estas instituciones prohíben que el poder esté representado en una sola persona, o que este sea hereditario. El problema de no conocer la diferencia entre una y otra ocasiona principalmente el uso de la demagogia como elemento de disuasión, corrupción y falta de preparación para puestos públicos.

Una República es un sistema de gobierno fundado en la división de poderes y basa las relaciones de los ciudadanos con la Ley, y los considera a todos por igual ante la misma; las leyes controlan al poder y hacen que su transferencia se haga por el sufragio universal, para evitar así la tentación del poder absoluto y el establecimiento de una tiranía. Pero este sistema de gobierno no nace porque sí o de manera accidental. Y no por casualidad los países que son verdaderas repúblicas se cuentan entre los más avanzados del planeta.

Este sistema de gobierno está diseñado para que el ser humano pueda vivir en comunidad, pueda sentirse seguro, trabajar en paz, con libertad, bajo la protección de una serie de reglas previas que todos los miembros de la sociedad se comprometen a respetar, so pena de consecuencias jurídicas y en el entendido de que la seguridad de cada uno de los miembros representa la seguridad de todos y de la comunidad como tal. ¿Qué mata a una República? El rompimiento de esa confianza, en otras palabras, el rompimiento del equilibrio, que no son más que una serie de reglas que mantienen un balance entre los ciudadanos y en quienes estos han encomendado la administración del Estado. “Las repúblicas declinan en democracias y las democracias degeneran en despotismos”. Aristóteles.

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