Lo más visto

Más de Opinión

Rescatemos la visión de desarrollo de Fomilenio II y los APP

El segundo gobierno del FMLN se alejó de la más importante estrategia de transformación económica de nuestro país: la Alianza para el Crecimiento y el Fomilenio II, hechos a la medida de las necesidades de desarrollo del país, firmado entre el primer gobierno del FMLN y el gobierno de Estados Unidos en 2011.
Enlace copiado
Alberto Arene / Economista/analista Internacionalmente

Alberto Arene / Economista/analista Internacionalmente

Enlace copiado

Liderado por su partido, el gobierno actual prescindió de la visión, la estrategia y de los dos asocios público-privados insignias, la ampliación del Aeropuerto Internacional con CEPA ($500 millones) y la creación del parque eólico con la CEL ($50 millones), además de llevar al fracaso la concesión del Puerto de La Unión y la estrategia logística-holística del nuevo modelo transformador. Este día los diputados podrían salvar el asocio para financiar y gestionar la iluminación y videovigilancia de 140 kilómetros de las principales y más transitadas carreteras del país y los proyectos que le seguirían por un valor de $1,500 millones. Además, podrían contribuir a comenzar a rescatar la visión original de dicha alianza, al Fomilenio II y a los asocios público-privados insignias, fundamentos del impulso de un nuevo modelo de crecimiento transformador liderado por las exportaciones.

La agencia de comercio y desarrollo de Estados Unidos (USTDA, por sus siglas en inglés) financió la asistencia técnica para la elaboración del Plan Maestro del Aeropuerto ($425 mil), el Fomilenio II, el estudio del valor por dinero ($200 mil), y el Departamento del Tesoro proveyó de asistencia técnica especializada de alto nivel internacional a CEPA que acompañaría todo el proceso de transformación aeroportuaria (millones de dólares). CEPA –y el actual gobierno– rechazó el Asocio Público-Privado para la ampliación del Aeropuerto y la asistencia técnica correspondiente. Al anunciar el fin de la cooperación a dicha institución en 2015, la entonces embajadora de Estados Unidos, Mary Carmen Aponte, declaró: “...Nuestros objetivos ya no están alineados con los objetivos de CEPA, y fue por eso que se suspendió esta cooperación”.

En el marco de la Alianza para la Prosperidad firmada por los presidentes Obama y Funes en 2011, ambos gobiernos se comprometieron a remover los dos principales obstáculos que dificultaban la inversión y el crecimiento: la inseguridad y la baja rentabilidad de los bienes y servicios que se comercian internacionalmente.

De manera excepcional, el gobierno de Estados Unidos aprobó un segundo Fomilenio, como parte de una estrategia integral para crear mayor competitividad y promover inversiones, crecimiento y oportunidades, impulsando asocios público-privados en proyectos diversos en educación, energía, agua potable, infraestructura y logística, comenzando con el financiamiento de la ampliación del Aeropuerto Internacional y posterior gestión por una empresa de primer nivel internacional.

Frente al bajo crecimiento y la falta de creación de empleos decentes, frente al alto endeudamiento (que nos deja sin espacio fiscal para la inversión en educación, salud, infraestructura y logística), y frente al alto déficit comercial financiado por remesas familiares a partir de las migraciones de millones (histórica válvula de escape que ha llegado a su final), el esquema de crecimiento disminuido e inserción invertida a la globalización se agotó hace más de una década. Su transformación es imperativa siendo más viable a partir de la Alianza por la Prosperidad y el Fomilenio II diseñado a la medida de las realidades económicas, fiscales y sociales del país. O dichos proyectos se impulsan por esta vía o no se harán.

Pero no solo no hemos aprovechado semejante asocio y cooperación, sino que una parte del liderazgo de los partidos y de los gobiernos se han encargado de obstaculizarlo sistemáticamente desde el inicio, mientras otros padecen de un prolongado síndrome de déficit de atención. La complicidad nacional con semejante crimen pareciera no tener límites sometiendo al país a la pobreza y a la irrelevancia sostenibles. Ya es tiempo de arreglar cuentas pendientes con semejante traición nacional.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines