Resoluciones y alternativas

Si la clase política nos preguntara lo que anhelamos para El Salvador y nos permitiera entregarle un listado con las resoluciones en este nuevo año, esta fuera mi propuesta con base en la realidad que (considero) vive el país:
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1. Cambiar el rumbo del país y combatir efectivamente la corrupción y la impunidad. El Salvador, con una economía agotada, sigue debatiéndose en graves crisis de violencia, inseguridad, polarización política, corrupción e impunidad. Las insatisfacciones económicas y sociales históricas se han perpetuado y los Acuerdos de Paz firmados hace 24 años que buscaban la tan anhelada paz social dieron lugar a un nuevo conflicto, una guerra social cada día más fuerte de los “excluidos” en contra de la sociedad. Cambiar el rumbo del país porque no se puede seguir suministrando de manera marginal servicios públicos de educación, salud y de seguridad ciudadana cuando estos son prioritarios y clave para el crecimiento económico y la reconciliación nacional. Combatir efectivamente la corrupción y la impunidad porque son fenómenos que minan las instituciones democráticas y refuerzan los sentimientos de desigualdad e injusticia.

2. Una clase política y grupos económicos con líderes servidores y éticos que tengan como único compromiso el desarrollo inclusivo del país. Las cúpulas partidarias y los grupos de poder asociados han mantenido históricamente una actitud improductiva y estéril de confrontación impidiendo el diálogo y los necesarios acuerdos que urgen en el país. La institucionalidad del país ha sido y sigue siendo función de grupos que controlan el poder y excluyen a la mayoría. Si la clase política y estos grupos no se suman al esfuerzo de cambiar y crear las condiciones de inclusión, no habrá estabilidad a futuro o desarrollo económico que logre sacar adelante a El Salvador.

3. Un pacto fiscal que permita financiar las necesarias políticas públicas de Estado. Las necesidades del país son cada día más grandes y los costos sociales son cada día más fuertes. Frente a esta situación, urge un pacto fiscal que permita financiar iniciativas de desarrollo. Suministrar una educación pública y una salud pública de calidad, incentivar apuestas productivas estratégicas que generen oportunidades de trabajo decentes, transformar los asentamientos precarios urbanos en comunidades dignas productivas, mejorar efectivamente la seguridad ciudadana tendrían que ser las políticas públicas de Estado prioritarias del gobierno de turno.

¿Se irán a cumplir estas resoluciones así como otras tan necesarias para el país? No lo creo. Frente a esta triste realidad, tenemos dos alternativas:

1. Seguimos apáticos, aceptando esta realidad como “normal” y no hacemos nada y esperamos las próximas elecciones para votar (sin estar convencidos e incluso motivados) por los mismos partidos políticos que no lograron sacar adelante a El Salvador y que seguirán privilegiando la exclusión a la inclusión.

2. Formamos un grupo diverso y amplio que represente la unión de amplios sectores de diferentes corrientes de pensamiento democrático (izquierda, centro, derecha). Compuesto de personas honestas y constructivas que tienen como misión trabajar eficazmente y éticamente para construir un mejor país. Un grupo que logre a corto plazo influenciar la clase política para que esta responda a sus (legítimas) expectativas y demandas. Un grupo como preámbulo a nuevos partidos políticos que nos merecemos, como país y como salvadoreños.

¿Podemos reinventar la manera de liderar siendo actores que inciden en cambiar el rumbo del país? ¿Podemos esperar un renacimiento y empezar de cero? No lo sé... pero vale la pena intentarlo, ¿no?

Tags:

  • pacto fiscal
  • acuerdos de paz
  • economia
  • violencia
  • impunidad

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