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Respetar, aprender y no olvidar

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Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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El pasado 16 de enero, muchísimos salvadoreños conmemoramos el 29.º aniversario de la firma del Acuerdo de Paz, hito histórico de inmensurable valor, que en 1992 trajo luz y esperanza a esta patria, poniendo fin a la época oscura del conflicto armado. La historia está ahí, es inevitable, la responsabilidad que tenemos es de respetarla, aprender de ella, para no cometer los errores del pasado y no olvidarla.

Es innegable el peso histórico que tuvo el Acuerdo de Paz, por ello son lamentables las acciones del Gobierno que buscan minimizarlo, tergiversarlo, negarlo y hacer una lectura interesada del mismo, como que si el dolor que vivieron las víctimas del conflicto bélico se borrara o mutara con un eslogan, un tuit o mensajes en clave de propaganda electoral.

Celebrar la firma del Acuerdo de Paz no depende de los designios del gobernante de turno, es algo que vive en las entrañas y corazones de miles de salvadoreños y que perdurará en el tiempo, y no hay decreto presidencial ni medida política capaz de alterar lo que muchísimos compatriotas rememoramos en esa fecha. A pesar de que por segundo año consecutivo, el Gobierno no organizó algún acto conmemorativo, sino que más bien hubo menosprecios al Acuerdo, las redes sociales estuvieron repletas de mensajes bajo el "hashtag" #ProhibidoOlvidarSV, conteniendo múltiples testimonios de ciudadanos recordando el dolor de la guerra y lo logrado el 16 de enero de 1992, al cerrar ese triste capítulo de nuestra historia; de igual forma, muchos salvadoreños se manifestaron en pronunciamientos y en actos alusivos a la fecha.

El Acuerdo de Paz hay que entenderlo en su justa dimensión y contexto. En primer lugar, lo que buscó y logró con éxito fue que, a través del diálogo, finalizara el cruento conflicto armado y que las diferencias políticas y problemas se resolvieran por la vía de la institucionalidad y no por la de las armas, en un marco de respeto de derechos fundamentales. Se sentaron las bases para desenvolvernos en democracia y se produjo una profunda y necesaria transformación institucional, al consensuarse más de 30 reformas constitucionales que abarcaron al menos cuatro grandes temas: respeto a los derechos humanos, separación de las funciones de defensa nacional de las de seguridad pública, sistema electoral, y justicia. Gracias al Acuerdo de Paz, hemos tenido transiciones pacíficas y democráticas del poder, nos hemos podido expresar sin sufrir mayores represalias, y las diferencias políticas se han canalizado en las instituciones. Es cierto que ha habido problemas y que muchos actores políticos no han estado a la altura con sus actuaciones, pero ello no es responsabilidad del Acuerdo ni su defecto.

Lo que sí preocupa, 29 años después de la firma de la paz, son los enormes retrocesos que actualmente se observan: ruptura constitucional e intento de golpe de Estado el 9F; desnaturalización de los cuerpos de seguridad; violación a la división de poderes; restricciones a la libertad de expresión; deslegitimar a priori y sin fundamento a la autoridad electoral, entre otros. Por situaciones como estas es que la ciudadanía se volcó bajo la consigna "prohibido olvidar", pues justamente no queremos perder nuestra democracia y nuestras libertades; por ello es que se debe respetar, aprender y no olvidar nuestra historia.

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  • Acuerdo de Paz
  • #ProhibidoOlvidarSV
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