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Resultados económicos mediocres

El Salvador creció 10.6 % entre 2008 y 2016, Honduras, Guatemala y Costa Rica crecieron entre 24.5-31.6 %, Nicaragua 38.0 %, República Dominicana 49.1 % y Panamá 64.6 %. Un claro fracaso de las políticas económicas implementadas en El Salvador.
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Según el Gobierno de El Salvador, “la economía creció 2.4 %” en 2016, porque se “dinamizaron todas las actividades económicas”. Ups, no fueron todas. Pregunto, ¿cómo un Gobierno celebra un resultado mediocre, lejos de las metas de 4.0 % que se propuso alcanzar en 2013 y 2014, ritmo que debería haber mantenido hasta 2016, igual que en la región. No hay nada que celebrar. El promedio de crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, fue de 1.9 % entre 2010 y 2016, frente al 3.8 % logrado entre 2005 y 2008, antes de la recesión mundial.

Mientras El Salvador creció 10.6 % entre 2008 y 2016, Honduras, Guatemala y Costa Rica crecieron entre 24.5-31.6 %, Nicaragua 38.0 %, República Dominicana 49.1 % y Panamá 64.6 %. Un claro fracaso de las políticas económicas implementadas en El Salvador.

Además, la tasa de crecimiento económico se ve abultada. No es extraño. En 2014, proyectaron un crecimiento de 2.3 %, luego lo rebajaron a 2.2 %, y pasado un tiempo, silenciosamente, terminaron en 1.4 %, porque las cifras agropecuarias finales fueron mucho más bajas. Ojo, nuevamente dicen que el PIB creció en 2016 por el fuerte repunte agropecuario. Mejor esperemos los datos finales.

El crecimiento de 2.4 % del PIB en 2016, mayor al 2.3 % de 2015, no tiene sustento, porque todos los factores que tienen una correlación con él “disminuyen”. Veamos. Al comparar el “porcentaje de crecimiento” de 2015 con el de 2016, el consumo de hogares cayó fuertemente (2.4 a 1.2 %) y el del Estado colapsó (5.1 a 1.2 %). La inversión pública se desplomó (11.4 a 0.4 %) y la privada se contrajo (7.64 a menos 0.2 %). Las importaciones no crecieron, disminuyeron (de 3.9 a menos 2.2 %); igualmente sucedió con las exportaciones (de 2.2 a menos 0.3 %).

Al observar los datos, vemos que los sectores “agropecuario” y “bienes inmuebles y servicios a las empresas” crecen sobre la tasa del PIB, explicando el crecimiento del PIB.

Destacan la “Reactivación del sector agropecuario”, como fuerza que estimuló el crecimiento de la economía, potenciada por la renovación del parque cafetalero entre 2015-2017. Entonces solo una parte de esto impacta en 2016. Por tanto, no es un aporte significativo.

Ahora, decir que “la cosecha de granos básicos fue superior en 25 % respecto a la cosecha 2015/16, con una producción de 26.2mm de qq”, es riesgoso: aún no hay datos firmes. Además, la producción cayó de 26.4mm de quintales en 2012/13 a 20.9mm en 2015/16. Tampoco se dice que la cosecha 2016/17 ha sido poco rentable, con pérdidas para muchos productores, lo que debilita este aporte a la reactivación agropecuaria.

Por otro lado, del crecimiento económico depende la capacidad de generación de empleos formales, algo que no sucede en El Salvador: aumenta la actividad económica con escasa generación de empleos.

En 2016 se crearon 13 mil empleos, cuando la población económicamente activa demandó unos 37 mil trabajos. Un claro fracaso socioeconómico. Además, entre noviembre de 2016 y marzo de 2017 se perdieron 33,110 empleos. Esperamos que el ISSS no vuelva a maquillar los números publicados: ya lo ha hecho antes. ¿Y la Fábrica de Empleos, con 250 mil puestos en cinco años? Van ocho años y solo se han creado 100 mil: 320 mil jóvenes no encontraron un empleo formal.

Ese mal resultado lo explica, principalmente, la disminución de patronos con personal cotizando al ISSS. Cerraron sus negocios 2,922 patronos el último año, por diversos problemas; y en ocho años han salido del mercado 3,893 patronos. ¿Con una economía creciendo dinámicamente?

Decir que la Inversión Extranjera llegó a $1,303mm es media verdad, porque neta de salidas cayó de $399mm en 2015 a 373mm en 2016, 6.3 % menos. Ojo, no recibimos ni 4.0 % del total de lo que ingresa en la Región.

Dicen que en el año a marzo de 2017 “se redujo el costo de la Canasta Básica Alimentaria Rural y Urbana en $2.3 y $6.8, respectivamente”. Pero dejaron en el tintero que en el año a abril la Urbana solo bajó $1.50, mientras la Rural “aumentó” $3.45. Y, lo peor está que entre mayo de 2010 y abril de 2017, la canasta “urbana” aumentó $37.57 (23.4 %) y la rural $33.80 (30.5 %). ¿Cuándo mostrarán la verdadera realidad?
 

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