Reto a los futuros diputados

Cada partido debiera publicar un manifiesto, por departamento, en el que se exprese ante la faz de la nación.
Enlace copiado
Enlace copiado

Entramos en las campañas para las elecciones de alcaldes y diputados. Las campañas no se utilizan como un período de ofertas útiles a la ciudadanía y al país y que tengan factibilidad para ejecutarlas. Los habitantes quedamos sufriendo y sometidos a una catarata de “cancioncitas” con pretensión de ingeniosas para denigrar al contrario o elevar a los altares cívicos a los candidatos o a los partidos cuando ellos consideran que valen más que sus prospectos de funcionarios. Esto habla de la pobreza de propuestas, de la carencia de capacidad de debate de altura y de la mezquindad cívica de las miras de los llamados partidos políticos y de sus cúpulas visibles y de las ocultas, cuyos intereses económicos o de inmunidad judicial son lo único que les importa.

Cuando vemos que lo dicho es opuesto a lo actuado por los diputados de la Asamblea Legislativa –mal llamada primer Órgano del Estado pues entre los tres órganos según la Constitución no hay predominancia de uno sobre los otros– y que cínicamente se niegan a acatar la imperiosa austeridad que exige el erario nacional, quebrantado por razones que no abordaremos en este escrito, pero que vociferan su altruismo al ofrecer donar sus bonos anuales a obras de beneficencia y, unos pocos, a decir que no los recibirán o que los devolverán al Ministerio de Hacienda, etcétera, nos obligan a hacer a los candidatos un reto público y a la ciudadanía a tener presente quiénes cumplen con lo que se les propondrá y a no votar por los que no lo acepten.

Cada partido debiera publicar un manifiesto, por departamento, en el que se exprese ante la faz de la nación: 1) que sus candidatos que ganen una diputación aceptan y afirman bajo su palabra de honor que renuncian a tener seguro privado de salud, a los vehículos asignados fuera de las horas y fines laborales; que renuncian a los vales de gasolina para el uso de sus vehículos particulares; que no aceptan que sus alimentos durante las jornadas laborales se paguen del presupuesto asignado a la AL; que los viajes al exterior se minimizarán usando la tecnología para reuniones virtuales e intercambio de documentos para análisis y solamente reunirse para firmar los necesarios después de ser consensuados; que cada uno de ellos llegará y se retirará del recinto legislativo usando sus medios de transporte propios (vehículo propio, SITRAMSS, taxi o como prefiera); que renuncian a tener asignados guardias de seguridad personales (si alguno teme por algo, que pague su propia seguridad); que renuncian a tener más de una línea telefónica por cada uno.

2) Al calce de ese “manifiesto de principios de honestidad cívica” deberá escribirse el nombre de cada candidato y los suplentes con su firma como aval de que lo dicho es cierto y que se cumplirá bajo su palabra de honor. ¿Cuánto se podría invertir en la salud del pueblo y en Educación? ¿Aceptan el reto?

Lee también

Comentarios

Newsletter