Reveladores datos

La más reciente encuesta de LPG Datos arroja saldos muy interesantes sobre al menos tres aspirantes a la Presidencia de la República: Norman Quijano, Salvador Sánchez Cerén y Tony Saca. Nada hay seguro todavía, pero las tendencias están bastante claras a un año y medio de las elecciones de 2014.
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<p>[email protected]</p><p>La candidatura del oficialismo no despierta entusiasmo ni siquiera en la totalidad de sus militantes. El voto duro del FMLN, en lugar de consolidarse, se evapora. Tomando en cuenta que hace apenas tres años el Frente celebraba su mejor desempeño en las urnas, el desgaste ha sido dramático.</p><p>Las razones del declive son multifactoriales. Existe una mezcla de erosión natural por el ejercicio del poder, mala gestión pública, la peor candidatura posible y demasiados guiños totalitarios. El votante de hueso rojo rechaza a una cúpula clientelista que hace componendas con GANA o el CN, mientras que el simpatizante moderado rechaza el asalto a la institucionalidad que encabezó el Frente.</p><p>Curiosamente, el respaldo que Mauricio Funes todavía obtiene en las encuestas no lo cosecha su partido, lo que confirma que la tensión entre ambos ha terminado pasándole factura al FMLN. Funes no es percibido como incoherente si se despega del guion partidario, pero el electorado sí encuentra ilógico que el Frente se quiera separar de la plataforma que vendió hace tres años.</p><p>LPG Datos también lanza reveladores números sobre la verdadera “potabilidad” de Tony Saca como candidato presidencial. No sé qué puedan argumentar hoy los articulistas que le “ambientan” el regreso al expresidente, porque la realidad sigue adversando sus aspiraciones.</p><p>La encuesta dice que Norman Quijano amplía su ventaja electoral si Saca ingresa al ruedo. En efecto, como he sostenido en otros artículos, es temerario afirmar que Tony Saca arrebataría un caudal de votos considerable al partido que lo expulsó. Todo apunta a que sería exactamente a la inversa. Su candidatura competiría directamente con el FMLN, restándole votos, mientras que a Quijano le estaría otorgando la simpatía del electorado más pensante, que repele tanto el radicalismo del Frente como el gansterismo de GANA.</p><p> ¿Por qué acumularía más apoyos Norman Quijano en una hipotética segunda vuelta con Tony Saca? En primer lugar, como lo dicen varias mediciones, porque el candidato arenero es la figura política mejor evaluada del país. En segundo lugar, porque los votantes del FMLN no van a solidificar a Saca como alternativa contra su propio partido; más bien preferirían mantener la polarización con ARENA. Finalmente, porque los vehículos partidarios sobre los que asentaría su candidatura el expresidente tienen innumerables lastres: líderes desprestigiados, menguante convocatoria ciudadana y una retahíla de atroces actuaciones políticas, entre las que se incluyen fraudes poselectorales, incongruencias ideológicas, malas conductas personales y una vergonzante complicidad con el FMLN en su guerra contra la Sala de lo Constitucional. ¿Hay espacio para una tercera vía? Sí, pero no para convertirse en opción de poder.</p><p> Si en serio quiere llegar lejos, el “tercerismo” en El Salvador debe partir de nuevos liderazgos y nuevas formas de hacer política. Tony Saca, alzado en los brazos de Guillermo Gallegos o Chico Merino, simplemente es más de lo mismo. O peor.</p><p> ¿Significa todo lo anterior que ARENA ya ganó? En absoluto. Norman Quijano tiene la tarea de convertirse en el candidato favorito de quienes, aunque abominen del Frente y Saca, desconfían de la capacidad de reinvención de ARENA. Los fardos del partido pueden llegar a pesar mucho sobre los hombros de Quijano si este no se atreve a refrescar el discurso arenero con grandes dosis de aspiraciones ciudadanas.</p><p>&nbsp;</p>

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