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Riesgo = Centralismo Autoritario

La decadencia social abruma a El Salvador. Uno de los mayores costos de la paternidad irresponsable y del desarraigo masivo (migración interna y externa) es la desintegración familiar y el abandono de la niñez (miles de cipotes viviendo sin sus padres, “educándose” en la calle y creciendo sin afecto ni protección). Adicionalmente, numerosas mamás quieren que sus hijos vivan en otras latitudes. En síntesis, un alto porcentaje de compatriotas piensa que El Salvador es un país sin presente ni futuro.

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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A esta dimensión psicosocial se le presta poca atención. Los partidos políticos se enfocan en la lucha por el control del aparato estatal. Es decir, la prioridad de las cúpulas partidarias es acaparar el poder público. Son falsas, entonces, las palabras a favor del bien común. Esta forma de gobernar es una de las causas de la crisis de credibilidad por la que atraviesan los partidos políticos y del riesgo que la democracia se aleje del país.

Lo paradójico es que la migración externa se ha convertido en una válvula de escape y les ha quitado presión social a los gobiernos de turno. Además, los cinco mil millones de dólares que entran anualmente en concepto de remesas mantienen a flote la economía nacional. Consiguientemente, el “análisis de situaciones” que desafía al país se resume así.

Situación 1. A más polarización, menos participación ciudadana. Dividir y exacerbar los ánimos de los gobernados es un ardid para alejarlos de las urnas y definir las elecciones con el “voto duro”. Esta estratagema pretende afianzar el poder público y avanzar hacia el centralismo autoritario (dominio partidario de tres Órganos de Gobierno y Ministerio Público).

Situación 2. A menos polarización, más participación ciudadana. Esto será posible en la medida que más del 65 % de electores vaya a votar y que la sociedad civil exija una efectiva separación de poderes. La cohesión social es el antídoto de la polarización. Esto implica invertir localmente en la sana convivencia, los servicios públicos, las oportunidades laborales y el capital social.

Situación 3. A más participación ciudadana, menor probabilidad de que prospere el centralismo autoritario. La corrupción y el crimen tienen de rodillas a los salvadoreños, por lo que, conviene acercar los servicios públicos a la población. De hacerlo, aumentaría la presencia del Estado en el territorio (descentralización) y el desarrollo local ayudaría a prevenir la violencia delincuencial.

Situación 4. A menos participación ciudadana, mayor probabilidad de que se consolide el centralismo autoritario. La supervivencia de gobiernos incompetentes es porque numerosos salvadoreños están pensando en emigrar y otros son seducidos por la retórica ideológica (polarización). El desorden y la decadencia social conducen al caos y luego al militarismo.

Conclusión: la polarización es una estratagema para (1) dividir a la población a base del odio, (2) alejar a los ciudadanos de las urnas y privilegiar el “voto duro” y (3) concentrar el control partidario del aparato estatal en pocas manos (centralismo autoritario). Al contrario, la cohesión social es una ruta para (1) promover el diálogo y la cooperación pública-privada, (2) mejorar los servicios básicos y la relación población-territorio, y (3) aplacar la migración y el desarraigo.

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