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Roque Dalton Honoris Causa

En un acto realizado en su Facultad de Derecho, la Universidad de El Salvador otorgó el Doctorado Honoris Causa Post Mortem a Roque Dalton García, Hijo Meritísimo de la Universidad y Poeta Nacional de El Salvador, según palabras del rector, ingeniero Mario Roberto Nieto Lovo.
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<p>[email protected]</p><p>&nbsp;</p><p>Más que condenarlo al acartonamiento científico y al guetto de la comunidad académica, este reconocimiento viene a dar vida a esa iniciativa de hace 56 años, cuando un grupo de estudiantes de segundo año de Derecho, liderados por Roque Dalton fundaba, junto con una veintena de estudiantes de Jurisprudencia, el “Círculo Cultural Universitario”, y escribía una de las páginas más brillantes de la historia de la literatura salvadoreña.</p><p>&nbsp;</p><p>Inspirados en una máxima, “el poeta es una conducta moral”, del hasta hacía poco embajador de Guatemala en El Salvador, Miguel Ángel Asturias, el “Círculo Cultural Universitario” también tuvo como referentes a los poetas comprometidos políticamente de la Francia ocupada por los nazis.</p><p>&nbsp;</p><p>Su vasta obra, en los diferentes géneros que cultivó, serían más que suficiente para que la Universidad le otorgase el Doctor Honoris Causa Cum Laude. A ello hay que añadir su labor social, su compromiso político y su militancia cultural, especialmente literaria.</p><p>&nbsp;</p><p>Trabajador incansable, lector insaciable, según sus coetáneos Roque Dalton tenía la virtud, disciplina y genio para leer cinco libros al mismo tiempo así como para llevar el ritmo de trabajo de la escritura paralela de hasta tres libros. Solo así es posible explicarse, que a tan temprana edad en que lo alcanzó la muerte, 39 años, haya podido escribir alrededor de 15 libros de poesía, cuatro libros de ensayo, dos monografías sobre México y El Salvador, un libro de testimonio, una obra de teatro y una novela.</p><p>&nbsp;</p><p>Convertido en un referente continental de la poesía de ruptura junto a poetas como el chileno Enrique Lihn, el cubano Heberto Padilla, el mexicano Jaime Sabines, el nicaragüense Ernesto Cardenal o el haitiano Rene Depestre, Roque Dalton cambió la comodidad de su escritorio de poeta residente en La Habana, donde era miembro de “Casa de las Américas”, por los avatares de la lucha política en El Salvador, que se cerrarían trágicamente con su captura, y asesinato a sangre fría por sus supuestos compañeros de ideas, el 10 de mayo de 1975.</p><p>&nbsp;</p><p>Su experiencia literaria corrió siempre paralela con su militancia política. En este sentido Dalton representa el paradigma del poeta comprometido con las luchas sociales de su patria así como con la elaboración de un producto artístico de excelente calidad.</p><p>&nbsp;</p><p>Roque Dalton es de los muertos que nunca mueren. Como poeta y como militante político vivió y murió en un país urgido de historia y de un pasado que cimentara las tradiciones y las señas de identidad de nuestra sociedad. Según el rector Nieto Lovo, más que víctima de unos carceleros asesinos, Dalton fue víctima de unas circunstancias en las cuales el poeta queda a merced de una sociedad cainita, donde todos somos Caín y nos despedazamos a dentelladas antes que sentarnos para el diálogo y el consenso.</p><p>&nbsp;</p><p>Propuesto por el poeta Julio Olivo, decano de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, este reconocimiento ha sido saludado por la comunidad nacional e internacional de escritores, políticos e intelectuales. Enhorabuena para Roque y para la Universidad de El Salvador.</p><p>&nbsp;</p>

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