Rupturas en las tendencias mundiales

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Roberto Rivera Campos / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Nuestra generación vio el inicio de la carrera espacial, el surgimiento del internet, la velocidad con que hoy nos comunicamos y el aparecimiento de los robots. Recientemente vimos recuperar un cohete después de un viaje espacial para ser usado nuevamente, en preparación para una especie de viajes turísticos al espacio. Los vehículos autónomos pronto estarán en circulación.

Este momento es el de cambio más profundo y más acelerado en toda la historia. McKinsey identificó cuatro fuerzas que están rompiendo las tendencias globales que ayudan a sistematizar la comprensión de hacia dónde va el mundo.

La primera ruptura es el desplazamiento del centro de gravedad de la actividad económica hacia el este y el sur. La magnitud, la rapidez y la profundidad del cambio en China son sorprendentes. Hace años leí Cisnes Salvajes, la saga de una familia a través de las penurias y retroceso de la sociedad china durante las primeras tres cuartas partes del siglo anterior, pasando por la tragedia de la revolución cultural y la política del gran salto adelante. Cuarenta años después de ese desastre la economía china podría llegar a superar a la de Estados Unidos en algunos años. Para 2025 se espera que más de la mitad de las corporaciones con ingresos de más de mil millones de dólares tengan sus oficinas centrales en China.

La segunda es el cambio tecnológico acelerado. Siendo un ingeniero educado con regla de cálculo, me sorprendían las primeras calculadoras científicas Texas Instruments y HP a principios de los setenta, luego me maravilló lo que podía hacerse con las computadoras personales en los ochenta: cambiar la solución de un problema con un par de teclas era impresionante. No digamos hoy cuando el poder de procesamiento y conectividad se multiplica por la revolución de los datos, transformando los modelos de negocios, como nos lo muestran Amazon y Uber, y cobrando presencia absoluta en nuestras vidas con Facebook, WhatsApp y Waze.

La tercera ruptura es el envejecimiento de la población. Actualmente el 60 % de la población mundial vive en países donde su crecimiento es inferior a la tasa de reemplazo, 2.1 niños por mujer, y se espera que en algunos años pueda alcanzar una meseta. McKinsey deriva dos implicaciones: una presión sobre las ganancias de productividad para expandir la actividad económica y una carga sobre los gobiernos para financiar las pensiones de los retirados.

La cuarta es que el mundo está más conectado en un complejo tejido de comercio y de flujos de capital, gente e información. Según McKinsey, Asia se ha convertido en la región de mayor comercio global. Los flujos sur-sur entre los mercados emergentes han doblado su participación en el comercio mundial. Los flujos de capital se expandieron 25 veces entre 1980 y 2007, y algo parecido ha ocurrido con las personas cruzando fronteras.

Las reacciones más conocidas a estas rupturas son los nacionalismos: Inglaterra renunció a la Unión Europea y Estados Unidos ha elevado impuestos al comercio y planeado construir muros.

Más que temerle, esta es una época que debemos afrontar como una de oportunidades que se pueden aprovechar y de dilemas que se deben encarar para dar saltos cuantitativos y cualitativos. Ojalá nos planteemos apropiadamente estos desafíos y actuemos conforme a ellos.

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