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Sahara: una clara y prometedora resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Marruecos, fiel a sus principios de paz y democracia, sigue luchando, desde más de 40 años, por el reconocimiento de su integridad territorial.
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Marruecos, con sus afinidades históricas, culturales y políticas con el conjunto de los países de América Central, es el país árabe y africano que ha otorgado siempre gran importancia al desarrollo de sus relaciones con los países de esta región, integrando como Miembro Observador organismos de cooperación regional tales como el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y del Foro de los Presidentes y Presidentas de Poderes Legislativos de Centroamérica y la Cuenca del Caribe (FOPREL).

Tradicionalmente comprometido con los principios de la paz, la democracia y el desarrollo sostenible, Marruecos sigue padeciendo problemas artificiales que resultan de la oposición de países de su región a su integridad territorial. Es el caso de la cuestión del Sahara, instrumentalizada y aprovechada por países del entorno, principalmente Argelia, para impedir a Marruecos liberarse de las secuelas del colonialismo y rematar su mermada integridad territorial. Marruecos, fiel a sus principios de paz y democracia, sigue luchando, desde más de 40 años, por el reconocimiento de su integridad territorial.

El viernes 28 de abril pasado, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó, unánimemente, la Resolución 2351, prorrogando, por un año más, el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), “reafirmando su compromiso de ayudar a las partes a alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable” y “reiterando su llamamiento a las partes y a los Estados vecinos para que cooperen más plenamente con las Naciones Unidas y entre sí e intensifiquen su implicación para poner fin a la actual situación de estancamiento y avanzar hacia una solución política”.

Esta resolución, confortando la posición de Marruecos de que la negociación es la única vía de solución de este ficticio conflicto creado por Argelia y delineando los requisitos preliminares de la negociación, recuerda a las partes, Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania, la necesidad de demostrar realismo y espíritu de compromiso para llegar a una solución política definitiva y preserva el marco y los parámetros de la facilitación llevada a cabo por Naciones Unidas para poner fin a este diferendo regional basándose en la negociación como única vía de arreglo y reiterando la preeminencia de la Iniciativa marroquí de autonomía.

La resolución, “Tomando nota de la propuesta presentada al Secretario General por Marruecos el 11 de abril de 2007 y acogiendo con beneplácito los serios y creíbles esfuerzos de Marruecos por hacer avanzar los procesos hacia una solución...”, pone de relieve, una vez más, la importancia y la preeminencia del plan de autonomía presentado por el Reino de Marruecos y apoyado por gran parte de la comunidad internacional.

Es menester insistir sobre la referencia hecha en la resolución al carácter regional del diferendo sobre el Sahara, consagrando el papel de Argelia e invitándola a asumir sus responsabilidades implicándose directamente en el proceso de negociaciones y dejando la política de disimulación para eludir su responsabilidad.

En otro tema de vital importancia, el de los Derechos Humanos, instrumentalizado, políticamente, por los separatistas del Polisario y sus compinches, para denigrar la imagen de Marruecos, la Resolución ha vuelto a dar a Marruecos dividendos muy apreciables: “Acogiendo con beneplácito, a este respecto, las medidas e iniciativas recientes adoptadas por Marruecos y el papel desempeñado por las Comisiones del Consejo Nacional de Derechos Humanos en Dajla y El Aaiún, así como la interacción que mantiene Marruecos con los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas”.

Resta saber qué es lo que está pasando en los campamentos de refugiados de Tinduf, donde una parte de la población saharaui sufre una condición infrahumana intolerable. Es hora ya de que el gobierno argelino permita a las autoridades internacionales competentes entrar a estos campamentos y efectuar el censo correspondiente, sobre el cual el Consejo ha sido más claro y contundente, sustituyendo el término de “invitando”, que utilizaba en años anteriores, por el término de “insistiendo” en el despliegue de esfuerzos para efectuarlo.

Argelia, el frente Polisario y los pocos países que siguen aferrándose a la opción quimérica, y superada por los acontecimientos, del referéndum de autodeterminación del supuesto pueblo saharaui, están llamados a adoptar una visión realista y comprometida. Tenemos un año, y por consiguiente una nueva ocasión, para adoptar una actitud más objetiva, más pragmática y más consecuente. Marruecos seguirá como siempre, abierto al diálogo, a la negociación de una solución definitiva, justa y mutuamente aceptada en el marco de su soberanía y de su integridad territorial.

Cabe señalar en este sentido que no es en balde que las disposiciones relativas al Sahara marroquí contenidas en la Ley Presupuestaria del ejercicio 2017 de Estados Unidos, adoptada por el Congreso y promulgada el viernes 5 de mayo, por el presidente Donald Trump, estipulan que “los fondos destinados [a Marruecos] bajo el Título III... deben ser disponibles a la asistencia en el Sahara Occidental”.

El informe acompañando dicha ley subraya, rotundamente, que “el secretario de Estado deberá perseguir una solución negociada de este diferendo, en conformidad a la política de Estados Unidos de apoyar une solución basada en una fórmula de autonomía bajo soberanía marroquí”.

Esperemos que nuestros países amigos de América Central puedan brindar su apoyo a este proceso para alcanzar una solución justa y consensuada.
 

Tags:

  • Marruecos
  • Sahara Occidental
  • ONU
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