Lo más visto

Más de Opinión

Salvemos al país de un naufragio

Actualmente nuestro país se encuentra inmerso en una densa problemática de carácter social, económica y jurídica la cual si no se controlan las válvulas de escape podría hacer que caigamos en una situación caótica.
Enlace copiado
Salvemos al país de un naufragio

Salvemos al país de un naufragio

Salvemos al país de un naufragio

Salvemos al país de un naufragio

Enlace copiado
Son evidentes las presiones que los diferentes sectores de la sociedad están ejerciendo por medio de una serie de demandas económicas que podrían ser justas o injustas.

Lo que sí es firme en la mayoría de la ciudadanía consciente es que los recursos con que cuenta nuestro país son limitados. Tampoco contamos con un nivel productivo elevado y si a esto le agregamos que la población cada año sigue en aumento, con un crecimiento significativo de población joven y una población mayor a los cincuenta años que también se incrementa.

Por ello, ante tantos incidentes que se presentan a diario, los ciudadanos se encuentran preocupados además de estar asediados por las bandas delincuenciales y para empeorar el estado actual, se ha implementado una nueva forma de pedir solución a los problemas por medio de la intimidación masiva con protestas callejeras, bloqueo de calles, etcétera, lo que al final genera violencia, lo cual nos indica que para alcanzar que se cumplan las demandas, ya sean estas justas o injustas, es necesario generar violencia, lo cual no debería ser así.

Todo lo anterior conduce a establecer que la situación en general es aflictiva pues los recursos al alcance para satisfacer las demandas no alcanzan para todos.

Es de todos conocido de que constitucionalmente es obligación del Estado velar por la seguridad y el bienestar de la población en general.

En este orden valga considerar que los niños constituyen el futuro de la patria y tienen derecho a la educación y salud y consiguientemente los jóvenes en edad productiva tienen derecho a integrarse al aparato productivo de nuestro país, mientras los ciudadanos mayores que ya cumplieron su periodo productivo también tienen derecho a una estabilidad económica traducida en una pensión vitalicia. Planteado así el actual estado de cosas, no es recomendable proponer reformas que puedan afectar a las personas mayores que entregaron toda su vida al desarrollo de nuestra patria. Sería más adecuado revisar las grandes prestaciones y altos sueldos que se encuentran distribuidos en algunas instituciones estatales.

El problema principal radica en la distribución de los recursos económicos que genera desigualdades, siendo probable que dichos recursos pudieran alcanzar, siempre y cuando se hiciera una distribución racional con justicia.

Señalemos una circunstancia que es digna de tomar en cuenta y es la referida a que, a pesar del panorama expuesto, algunas instituciones gozan de fondos millonarios y que terminan distribuyéndolo como bonos o para adquisición de vehículos lujosos de último modelo.

Si de veras queremos enderezar el barco tendremos que hacer algunas correcciones de conducta administrativa e ir eliminando los privilegios institucionales de tal manera que no se permita que los impuestos que todos pagamos sean utilizados como garduña.

Esta situación no debe seguir así y en este caso le corresponde a la Asamblea Legislativa por medio de sus diputados legislar de una manera justa, comenzando por ellos mismos despojándose de superfluos privilegios que hacen resaltar la incidencia de una distribución nada equitativa de los recursos nacionales.

Tags:

  • pensionados
  • previlegios
  • sueldos
  • finanzas

Lee también

Comentarios