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San José esposo de María

El 19 de marzo, la Iglesia Universal celebra la fiesta de San José, esposo de la Virgen María, Madre de Jesús, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
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Rutilio Silvestri / rsilvestrir@gmail.com  /  Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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A San José Dios le encomendó la inmensa responsabilidad y privilegio de ser esposo de la Santísima Virgen María y custodio de la Sagrada Familia. Es por eso el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María.

No era padre natural de Jesús –quien fue engendrado en el vientre virginal de la Santísima Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios–, pero José lo adoptó y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

San José es llamado el “Santo del Silencio” porque no conocemos palabras expresadas por él, tan solo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima Esposa y de su excepcional Hijo. José fue “santo” desde antes de los desposorios. Un “escogido” de Dios. Desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Son al mismo tiempo las únicas fuentes seguras por ser parte de la Revelación.

San Mateo llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas, su padre, era “helí” –abuelo de Jesús–. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Pero al comienzo de la historia de los Evangelios –poco antes de la Anunciación–, San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo y San Marcos, San José era un “tekton”. La palabra significa en particular que era carpintero. San Justino lo confirma y la tradición ha aceptado esta interpretación.

Si el matrimonio de San José con la Santísima Virgen ocurrió antes o después de la Encarnación aún es discutido por los exegetas. La mayoría de los comentadores, siguiendo a Santo Tomás de Aquino, opinan que en la Anunciación, la Virgen María estaba solo prometida a José. Santo Tomás observa que esta interpretación encaja mejor con los datos bíblicos.

Los hombres por lo general se casaban muy jóvenes y San José tendría quizás de 18 a 20 años de edad cuando se desposó con María. Era un joven justo, casto, honesto, humilde carpintero... ejemplo para todos nosotros.

Pronto la fe de San José fue probada con el misterioso embarazo de María. Nos dice el Evangelio de San Mateo que no conociendo el misterio de la Encarnación y no queriendo exponerla al repudio y su posible condena a lapidación, pensaba retirarse cuando el ángel del Señor se le apareció en sueño:

“Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer”, nos dice San Mateo.

Acudamos cada vez más a este Santo Patriarca, para aprender a vivir cada vez más cerca de Jesús y de Santa María, su Madre y también madre nuestra, para aprender a hacer siempre y en todo, la Santísima Voluntad de Dios y para acercarle a muchas personas.

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