Se abre el Olimpo

Los cinco enormes aros olímpicos pendiendo de lo alto del emblemático “Tower Bridge” se convirtieron desde el pasado mes de junio en la señal inminente del más esperado de los eventos universales y el más universal de los eventos competitivos: la apertura de los Juegos Olímpicos Londres 2012.
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<p>[email protected]&nbsp;</p><p>La inauguración de la megajusta deportiva es de gran importancia para el mundo, y llega en un momento cuando desde todos los ámbitos estamos necesitados de buenas noticias.</p><p>Y los Olímpicos son una buena noticia, porque el más poderoso de sus mensajes reviste hoy enorme importancia: el mensaje de que podemos enfrentarnos sin agredirnos, vencernos sin humillarnos, y abrazarnos y brindar por la alegría del triunfo o el dolor de la derrota aunque provengamos de las más opuestas vertientes económicas, políticas, culturales o religiosas.</p><p>Porque a pesar de que vivimos en un mundo cada vez más interconectado y accesible, lo que permite la democratización de la información y pone una impresionante fuerza de convocatoria en manos del usuario común en cualquier lugar del mundo, es inútil ignorar que muchos gobiernos y sociedades aún siguen siendo rudamente intimidantes o tozudamente excluyentes.</p><p>A este espíritu de xenofobia, la arena olímpica enfrenta su espíritu de inclusión, de igualdad y de fraternidad. No de otra manera se explica que la bella atleta del salto triple Voula Papachristou acabe de ser expulsada de la delegación olímpica de Grecia, por publicar en su cuenta de Twitter comentarios de contenido racista en contra de los inmigrantes africanos a su país.</p><p>En contraparte, es una muestra de la inherente naturaleza inclusiva de los juegos, el que en esta edición se le permita competir con pleno derecho al velocista sudafricano Oscar Pistorius, doble amputado de rodillas para abajo y medallista de oro de los Juegos Paraolímpicos; después de una larga batalla legal para demostrar que no disfruta de ninguna ventaja por correr con las prótesis de carbono que lo sostienen en pie.</p><p>En un interesante ensayo, el analista británico Mark Perryman sostiene que el concepto de los Olímpicos modernos necesita ser revisado; y sus tesis no carecen de valor. Lamenta, por ejemplo, que todas las competencias se hayan concentrado en Londres; cuando todo un país podría ser la sede de los juegos, y así su exposición y accesibilidad a grandes masas de público sería mucho mayor.</p><p>También aboga porque nuevos juegos de corte popular puedan ser integrados al tablero olímpico, como por ejemplo el “tira y afloja”, competencia que solo requiere de una cuerda y mucha gente dispuesta a jalar; no exige grandes escenarios ni presupuestos, y divierte a grandes y pequeños en el mundo entero.</p><p>Por último, deplora que los países inviertan sumas astronómicas en construir megaescenarios para deslumbrar al visitante; pero que una vez concluida la justa, a menudo se convierten en gigantes de papel; difíciles de reutilizar y costosos de mantener; mientras se podrían aprovechar instalaciones ya funcionales en un país entero.</p><p>Esperemos que sus tesis poco a poco se abran paso en la opinión mundial. Mientras tanto, a disfrutar al máximo las emociones de esta magnífica fiesta multiétnica y pluricultural que acomuna en un mismo lugar y por pocos días los sueños, las fatigas y las ilusiones de los más admirables, inspiradores y esforzados atletas de los cuatro puntos cardinales.</p><p>&nbsp;</p>

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