Lo más visto

Se abre el telón

Se abre el telón; sale Calín, sonriente, a escena. Se cierra el telón. Se abre el telón; sale Calín con una PRENSA GRÁFICA en un brazo y con su laptop en el otro. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la obra? “La pluma de Calín, ahora en LA PRENSA GRÁFICA”.
Enlace copiado
Carlos Alfaro Rivas - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Carlos Alfaro Rivas - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Así es, ahora escribo para ustedes, desde otra tribuna, con agradecimiento y humildad; pero antes de entrar en materia, consideré oportuno dedicar esta nota a contarles un poco de mí, con la intención de que, cuando me lean, mis locuras no sean tan frías, tengan un toque personal.

Carlos Alfaro Rivas, de padre sonsonateco (QEPD) y madre tecleña, dejé el cordón umbilical en la Policlínica Salvadoreña de la capital. De tío abuelo con pluma de oro, el también tecleño Alberto Rivas Bonilla (QEPD), autor de Andanzas y Malandanzas (1936), lectura mandatoria en primaria, sobre las travesuras del chucho Nerón. De tío materno (QEPD), también con pluma de oro, autor intelectual del primer blog político en El Salvador, Conversaciones con Neto Rivas (2005), y columnista de este periódico.

Estoy convencido de que la pluma se hereda, pues a mí también me fluye la pajística, puesta en práctica en mis cartas de amor sincero en el baúl de los recuerdos de mi querida mujer; en mis relatos anuales de lo acontecido desde 1985 hasta la fecha (“Ya van 33”, hace cuentas la lorita Pepita); y en mis columnas semanales, antes en otro periódico; ahora en LA PRENSA GRÁFICA.

¿Sobre qué van a leer? Mejor dicho, sobre qué no van a leer. Siendo criatura de hábito, todo los sábados de 2 a 4 p. m., me refugio en mi rincón mágico y, frente a mi teclado, tal Mozart frente al suyo, barajeo las notas mentales sobre temas del momento, y abro las compuertas a la sinfonía de palabras.

Sinfonía con temas no solo del circo político que no nos merecemos. Fluye también la defensa por nuestras libertades; el SOS por el medio ambiente; mi pasión por el deporte; empresas y campañas que están dando de qué hablar; errores y chanchullos que es mi deber señalar.

Asimismo, convencido de que las cosas buenas vienen en empaques pequeños, con frecuencia compartiré la singular belleza de nuestro Pulgar, que todos juntos debemos rescatar.

Espero hayan captado mi estilo campechano, bien “jalvadoreño”. También, arriba leyeron una puntada de la lorita Pepita. Es la misma lorita fantasma que todos los viernes, a las 6 de la tarde, se me para en el hombro derecho y me ordena “échate una Pilsener”. La misma lorita que, todos los sábados de 2 a 4, se me para en el hombro zurdo, para meter cuchara en mi sinfonía de palabras.

Si les gusta, o no les gusta, lo que escribo, agradezco me lo dejen saber, pues su franqueza es la gasolina de la inspiración. De las flores que me han caído recuerdo, “me gusta su estilo pues no se necesita diccionario para entenderlo”; “me llega cómo señala nuestro folklor”, “tengo 21 años y he comenzado a leer el periódico gracias a sus columnas”. Del veneno que me han echado, no recuerdo nada, solo que mis cheros no quieren correr a la par mía, pues ya sienten que nos rocían de bala. Dios guarde.

¿Mi peor enemigo? El límite de 600 palabras. Ya vi que ha llegado el momento de ir aterrizando.

Tengo en mente escribir, a rienda suelta, mi propio Andanzas y Malandanzas y también mi blog. Mientras tanto, “La Pluma de Calín”, todos los martes en la plataforma de papel y digital de LA PRENSA GRÁFICA. Gracias por abrirme el telón para poder acompañarles en su desayuno, en el trono, la oficina, la clínica, el salón, el taxi, el avión, el restaurante..., aquí en el Pulgar, y en todo el globo estelar.

“Nos vidrios el próximo martes”. Si Dios quiere y la inspiración llega lorita.

Lee también

Comentarios