¿Se encuentra preparado el Estado salvadoreño para las deportaciones de criminales?

“Lo que vamos a hacer es tomar a la gente que son criminales y que tienen antecedentes penales, pandilleros, traficantes de drogas, probablemente dos millones, podrían incluso ser tres millones, y vamos a echarlos del país”. Donald Trump, presidente electo de EUA, 13 de noviembre de 2016.
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“Ellos vienen de Centroamérica. Son más aguerridos que cualquier persona con la que uno se haya topado”. “Están matando y violando a todo el mundo allá. Son ilegales. Y llegó su fin”. Anunciando al mismo tiempo la política “tolerancia cero” prometiendo en un mensaje en su red de Twitter “eliminará rápidamente a los pandilleros de la mara salvatrucha”. Donald Trump, presidente de EUA, 18 de abril de 2017.

Han pasado cinco meses desde los primeros anuncios ya como presidente electo de EUA y su mensaje sigue siendo categórico, contundente así como congruente con sus promesas de campaña.

Las cifras de salvadoreños con antecedentes penales son cercanas a un millón de personas, pero las declaraciones de esta semana son específicas contra una estructura específica que ha sido denominada “organización criminal transnacional” en EUA al nivel de Los Zetas y la Yakuza japonesa que ubica que los esfuerzos podrían tener prioridad sobre miembros de esta estructura a otros con antecedentes con otro tipo de delitos.

Estas personas deportadas tendrán la categoría de criminales y miembros de esta estructura si han cometido delitos en El Salvador se pueden capturar si no han prescrito y si hay órdenes de captura, pero los que no tienen orden de captura podrán movilizarse con toda tranquilidad por todo el territorio nacional pese a que existe una ley de proscripción de pandillas que no tiene sanciones sino que regula toda la actividad criminal de la pandilla como agrupación, pero sin orden de restricción no se puede limitar su movilidad.

Veamos algunos escenarios prospectivos: al ser deportados al llegar al país pueden incorporarse a su organización criminal, pueden formar sus propias estructuras independientes, pueden brindar adiestramientos a estructuras que operan ya en el país con conocimientos de criminodinámicas no tradicionales en el país, pueden incrementar sus estrategias de atacar nuevamente a miembros de la PNC, FGR, FAES, jueces, políticos, entre otros; esto requería elaborar planes estratégicos y de contingencia como país con anticipación, se convierte en un gran reto para una FGR sin presupuesto mínimo y los tribunales que en este momento se puede predecir que serían insuficientes para atender estos casos, incrementarían los crímenes, delitos, generando impunidad y mayor hacinamiento en los centros penales. Requiere además un abordaje para el denominado triángulo norte para estrechar las estrategias y lazos de cooperación. Además de gestiones al más alto nivel con la nación norteamericana para apelar al Plan “Alianza para la Prosperidad” que pretende mejorar las condiciones de vida de la población y evitar la migración ilegal pero que este escenario vendría a modificar los planes de combate y prevención del delito generando una contradicción en su política exterior hacia el triángulo norte.

Estado salvadoreño, despierta, en unas semanas ya no serán posibles amenazas, ¿estamos preparados?
 

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